21 de abril de 2026

Cuando la esperanza parece lejana

Cuando la esperanza parece lejana

Mueblería HyG

Hay momen­tos en los que todo parece oscure­cerse. Los planes se fre­nan, las fuerzas se agotan y la incer­tidum­bre se insta­la. En esos días, esper­ar parece lo más difí­cil.

La Bib­lia recuer­da: “Pero los que esper­an en el Señor ren­o­varán sus fuerzas; lev­an­tarán alas como las águilas” (Isaías 40:31). La espera no es pasi­va. Es con­fi­ar acti­va­mente, aun cuan­do no vemos resul­ta­dos inmedi­atos.

Con­fi­ar en Dios no sig­nifi­ca que los prob­le­mas desa­parez­can de un día para otro. Sig­nifi­ca que, en medio de ellos, encon­tramos una paz que no depende de las cir­cun­stan­cias. Una seguri­dad que no se der­rum­ba cuan­do todo alrede­dor tiem­bla.

El salmista lo expresó así: “En el día que temo, yo en ti con­fío” (Salmo 56:3). La con­fi­an­za no nace en la ausen­cia del miedo, sino en medio de él. No se tra­ta de negar lo que duele, sino de apo­yarnos en quien nos sostiene.

Tal vez hoy no veas el final del camino, pero cada paso que das con fe te acer­ca. La esper­an­za no siem­pre se siente, a veces se decide. Y esa decisión cam­bia nues­tra man­era de mirar lo que vivi­mos.

Si el pre­sente parece incier­to, recuer­da que Dios no ha ter­mi­na­do su obra. Lo que hoy es una noche oscu­ra, mañana puede ser el amanecer que estabas esperan­do.

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