2 de abril de 2026

Qué es el colágeno, la proteína que sostiene ligamentos, músculos y huesos y ayuda a evitar lesiones

Qué es el colágeno

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El colágeno, una pro­teí­na fun­da­men­tal que el cuer­po humano pro­duce nat­u­ral­mente, cumple un rol clave en la salud de los teji­dos conec­tivos. Su fun­ción va mucho más allá de la estéti­ca y se vin­cu­la direc­ta­mente con la pre­ven­ción de lesiones, espe­cial­mente en per­sonas acti­vas o en pro­ce­so de recu­peración.

Romi­na Abel, espe­cial­ista en la mate­ria, explicó en el pro­gra­ma de stream­ing Sala Cin­co, trans­mi­ti­do por Misiones Online, que el colágeno se encuen­tra en múlti­ples estruc­turas del cuer­po humano. “Es una pro­teí­na que nue­stro cuer­po pro­duce que se encuen­tra en difer­entes teji­dos como la piel, se encuen­tra en el cabel­lo, en las uñas, pero tam­bién se encuen­tra a niv­el inter­no en ten­dones, lig­a­men­tos, mús­cu­los, hue­sos”, explicó.

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Según detal­ló, esta pro­teí­na “se encar­ga de dar­le estruc­tura a los difer­entes teji­dos y es impor­tante para la resisten­cia y la elas­ti­ci­dad de estos teji­dos”. La elas­ti­ci­dad, pre­cisó, es la capaci­dad de un teji­do de defor­marse y volver a su for­ma orig­i­nal, propiedad que depende en gran medi­da de la pres­en­cia de colágeno.

En cuan­to a su papel en la pre­ven­ción de lesiones, la pro­fe­sion­al indicó que si bien algu­nas lesiones pueden ser inevita­bles por fac­tores exter­nos como golpes o acci­dentes, exis­ten otras provo­cadas por sobre­car­ga y movimien­tos repet­i­tivos. En estos casos, afir­mó que “el colágeno cumple un rol” al sosten­er la elas­ti­ci­dad de los teji­dos y evi­tar que se rompan ante el esfuer­zo repeti­do.

Se refir­ió, por ejem­p­lo, a lesiones como ten­dini­tis, frac­turas por estrés o fasci­tis plan­tar, donde el sobreesfuer­zo daña estruc­turas con límites especí­fi­cos de elas­ti­ci­dad. “Cuan­do se sobrepasa ese límite de elas­ti­ci­dad es donde se lesiona y se rompe”, sos­tu­vo.

Tam­bién explicó que con la edad dis­min­uye la capaci­dad del cuer­po de pro­ducir colágeno, lo que gen­era una may­or pre­dis­posi­ción a sufrir lesiones. “A par­tir de los 25 años es que el cuer­po dis­min­uye la pro­duc­ción del colágeno, por eso después de esta edad es más fun­da­men­tal suple­men­tarnos”, ase­guró.

Respec­to al con­sumo de colágeno como suple­men­to, indicó que puede tomarse “a par­tir de cualquier edad para pre­venir y for­t­ale­cer todas estas estruc­turas que con­tienen colágeno”. En situa­ciones donde hay dolor o lesiones, como fasci­tis plan­tar, recomendó con­sid­er­ar su suple­mentación. “Cuan­do el cuer­po tiene una dis­min­u­ción de colágeno o está someti­do a difer­entes sobre­car­gas o impacto, el cuer­po va a estar nece­si­tan­do más colágeno y es en ese momen­to que es impor­tante suple­men­tar al cuer­po”, explicó.

En esos casos, agregó, “podemos suple­men­tarnos y va a ayu­dar, el cuer­po va a man­dar el colágeno que le damos hacia donde lo nece­si­ta y puede dis­minuir el dolor”. La espe­cial­ista tam­bién destacó que el dolor o moles­tias per­sis­tentes pueden ser señales de una lesión.

“Cuan­do pro­duce un dolor, una moles­tia, es que el cuer­po nos está avisan­do que hay una sobre­car­ga, que hay un daño en el teji­do”, dijo. Además, aclaró que el colágeno tiene un rol en la reparación pos­te­ri­or al daño, ya que “es muy impor­tante en las fas­es de cica­trización de los teji­dos” al par­tic­i­par en el pro­ce­so inflam­a­to­rio y regen­er­a­ti­vo.

Con­sul­ta­da sobre posi­bles con­traindi­ca­ciones, explicó que depen­derá del tipo de suple­men­to, ya que algunos con­tienen otros com­puestos como vit­a­m­i­na C o mag­ne­sio. Por eso, recomendó siem­pre “con­sul­tar con el médi­co con qué puede tomar y qué no”.

En cuan­to a fuentes ali­men­ta­rias, men­cionó que hay ali­men­tos como “la gelati­na o el famoso cal­do de hue­so”, aunque advir­tió que el colágeno en su for­ma nat­ur­al tiene menor capaci­dad de absor­ción.

Por esta razón, los suple­men­tos que con­tienen colágeno hidroliza­do, o inclu­so doble­mente hidroliza­do, son más efec­tivos, ya que el pro­ce­so de hidrolización reduce el tamaño de la molécu­la y mejo­ra su absor­ción. “A menor tamaño de ese colágeno may­or es la absor­ción”, detal­ló.

Con­sul­ta­da sobre casos per­son­ales, sos­tu­vo que en quienes sufren lesiones como roturas de lig­a­men­to cruza­do o real­izan ejer­ci­cio físi­co de for­ma reg­u­lar, el colágeno tam­bién puede ser un ali­a­do. “El mús­cu­lo gen­era un pequeño micro­trau­ma­tismo para poder cre­cer y como el colágeno es impor­tante en las fas­es de cica­trización, tam­bién actúa para la recu­peración de la activi­dad físi­ca”, afir­mó.

Al final, reit­eró que el pro­ce­so de reparación ocurre en el des­can­so pos­te­ri­or al ejer­ci­cio, y que es en ese momen­to cuan­do el cuer­po uti­liza el colágeno para regener­ar teji­dos.

Fuente: Misiones Online

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