A 36 años de su inauguración, la estructura que conecta Argentina y Paraguay se mantiene como uno de los pasos fronterizos más transitados de la región y un eje del intercambio social y económico.
El 2 de abril de 2026 se cumplen 36 años de la inauguración del Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz, la estructura que une las ciudades de Posadas y Encarnación sobre el río Paraná. Se trata de un puente mixto, habilitado para tránsito vehicular y ferroviario, que desde 1990 facilita el movimiento de personas y mercaderías entre ambos países.

La obra posee una longitud total de 2.550 metros y un tramo principal atirantado de 579 metros, con una luz central de 330 metros y dos laterales cercanas a los 120 metros. Sus pilones, con forma de “A”, alcanzan los 116 metros de altura y permiten un gálibo de navegación de 18 metros. La estructura fue construida en hormigón postensado y diseñada por los ingenieros Cabjolsky y Heckhausen.
El proyecto surgió en la década de 1970 como parte de los acuerdos vinculados a la construcción de la represa de Yacyretá. En 1977, los presidentes Jorge Rafael Videla y Alfredo Stroessner firmaron en Asunción el entendimiento que incluyó la construcción del viaducto como obra complementaria. La licitación se concretó en 1980 y los trabajos se desarrollaron entre 1983 y 1990, con una inversión estimada entre 85 y 90 millones de dólares.
Uno de los hitos previos a su inauguración ocurrió en mayo de 1988, cuando el puente fue habilitado de manera excepcional durante la visita del papa Juan Pablo II a Paraguay, permitiendo el traslado de fieles desde Posadas hacia Encarnación.
La inauguración oficial se realizó el 2 de abril de 1990 con la participación de los presidentes Carlos Saúl Menem y Andrés Rodríguez Pedotti, en un acto desarrollado sobre la línea fronteriza. Un año después, la obra recibió el Premio Internacional Puente de Alcántara como la infraestructura pública más destacada del período 1989–1990.
Antes de su construcción, el cruce entre ambas ciudades se realizaba mediante balsas y ferries, lo que limitaba la circulación. En la actualidad, el paso concentra un elevado flujo de tránsito diario, incluyendo el servicio ferroviario internacional que conecta Posadas con Encarnación.
El nombre del puente recuerda a Roque González de Santa Cruz, sacerdote jesuita vinculado a la fundación de reducciones en la región. A más de tres décadas de su habilitación, el viaducto continúa siendo una infraestructura clave para la conexión entre Argentina y Paraguay.









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