El sector comercial local atraviesa un escenario complejo que ya no se explica por factores coyunturales.
Desde la Cámara de Comercio advierten que la situación es estructural y que se agrava con el contexto económico actual.
- Comercios con márgenes mínimos y alta rotación de locales.
- Fuerte competencia con Brasil y Paraguay por asimetrías cambiarias e impositivas.
- Crecimiento del comercio informal en la vía pública.
- Preocupación por el impacto en el empleo, con casos como la fábrica Dass.
Una crisis que dejó de ser pasajera
El diagnóstico del sector es claro: no se trata de una baja momentánea en las ventas, sino de un problema estructural que se arrastra desde hace años. Desde la Cámara de Comercio e Industria de Eldorado (CACIEL) sostienen que la situación se profundizó al punto de poner en jaque la sostenibilidad del comercio formal. La combinación de caída del consumo, costos elevados y falta de competitividad genera un escenario donde muchos negocios apenas logran sostenerse.
La desventaja de vivir en la frontera
Eldorado, como otras ciudades misioneras, enfrenta una realidad particular: competir directamente con economías como las de Brasil y Paraguay. Las diferencias cambiarias, impositivas y de costos hacen que muchos consumidores opten por cruzar la frontera o comprar productos más baratos de origen externo. Sin políticas nacionales que compensen estas asimetrías, el comercio local queda en clara desventaja.
Locales vacíos y negocios que no resisten
Uno de los efectos más visibles de esta crisis es la creciente rotación de locales comerciales. Muchos emprendedores abren negocios “a prueba”, pero no logran sostener los costos fijos y terminan cerrando en pocos meses. Esta dinámica se observa con mayor fuerza en la zona Oeste de la ciudad, donde los locales vacíos empiezan a ser parte del paisaje urbano.
El avance de la informalidad
En paralelo, crece el comercio informal: ventas en veredas, garajes o espacios no habilitados. Esto no solo refleja la necesidad económica de muchos vecinos, sino que también genera una competencia desigual para quienes sostienen estructuras formales con impuestos y alquileres.
Impacto en el empleo y alerta en la industria
Aunque no se registran cierres masivos de comercios tradicionales, sí hay una caída generalizada en las ventas que comienza a impactar en el empleo. A esto se suma la preocupación por sectores industriales, como el caso de la fábrica Dass, que pasó de más de 1500 trabajadores en su mejor momento a alrededor de 300 en la actualidad. La incertidumbre por la continuidad de pedidos después de junio expone el riesgo latente de nuevos ajustes.
Un escenario que pide definiciones
El planteo del sector es directo: sin medidas que contemplen la realidad de las economías de frontera, el panorama difícilmente mejore. La presión impositiva, la competencia externa y la caída del consumo forman un combo que, sin intervención, podría profundizar aún más la crisis en los próximos meses.





