El Apóstol Guillermo Decena expresó que Jesús enseña que permanecer en su Palabra y conocer la verdad divina te libera del pecado y la esclavitud espiritual. La verdad es también una protección espiritual y forma parte del uniforme de un cristiano, guerrero del espíritu, para estar firme en la batalla que se nos presente por delante.
«Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Juan 8:32).
Jesús enseña que permanecer en su Palabra y conocer la verdad divina te libera del pecado y la esclavitud espiritual. La verdad es también una protección espiritual y forma parte del uniforme de un guerrero del espíritu, para estar firme en la batalla que se nos presente por delante. La verdad se encarna en Cristo mismo, ofreciendo redención y libertad espiritual.
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«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber» (San Juan 16: 12–15).
“¿Qué es la verdad?” es la pregunta que Pilato le hizo a Jesús cuando nuestro Señor le dijo: “Todo el que es de la verdad, escucha mi voz” (Juan 18: 37–38).
Pilato no esperaba ninguna respuesta a esa pregunta; en realidad, con ella buscaba expresar varios sentimientos ante la afirmación de Jesús: escepticismo, desprecio, fastidio. Le incomodaba la palabra “verdad”, y es el sentir que le sigue afectando muchos hoy: ¿qué es eso de la verdad? ¿acaso alguien puede decir que la tiene? Molesta terriblemente, porque afirma que hay una verdad, y, además, una verdad que es “plena”: completa y sin matices.
1) VERDAD DEL MUNDO.
Jesús da una severa advertencia en el Evangelio de Mateo 7:15, sobre falsos profetas que parecen inofensivos, pero son «lobos rapaces». Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
Hay personas que hablan y hablan, pero sus palabras no te sirven para conocer a Dios, no te sirven sus enseñanzas para ser feliz, ni para adquirir paz interior. Es por esto que debemos analizar siempre los resultados de las creencias. “por sus frutos los conoceréis”. El Espíritu Santo nos puede dar luz en cuanto al mundo que vivimos y lo quiere hacer, para que seamos sabios al relacionarnos con las personas, al votar o al elegir a nuestros amigos.
Fíjese este consejo del Señor: Ser «prudentes como serpientes y sencillos como palomas» (Mateo 10:16). Jesús instruye a sus discípulos a equilibrar la astucia y la cautela (serpiente) con el amor, la inocencia, la integridad y mansedumbre (paloma) al enfrentar al mundo. Significa actuar guiados por el Espíritu Santo para relacionarnos con sabiduría práctica, sin perder el amor, la bondad ni la amabilidad. El peligro estaría en ser solamente mansos, pero no tener prudencia o astucia para estar atentos a lo que el Espíritu Santo no quiera mostrar de los que nos rodean.
2) VERDAD DEL ENTORNO.
La historia de Ananías y Safira es una seria advertencia para la iglesia de todas las generaciones, sobre como la mentira y el engaño pueden dar lugar al maligno. Ellos mintieron a los apóstoles en esa época con una ofrenda. Y terminaron en juicio de parte de Dios.
(Hechos 5:3–4) Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.
3) LA VERDAD DE LA PERSONA DE DIOS.
(Filipenses 3:7–10) Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte.
Cuando el Espíritu Santo toma el control de nuestra vida, nos lleva a una nueva escala de valores que cambia todo, por el simple hecho de adquirir un pleno conocimiento de quien es Cristo. Por todo esto, el apóstol Pablo llegó a considerar que todas las cosas que la mayoría consideraría como ganancia eran realmente, al final pérdida. Consideraba sus logros personales como nada comparados a Su verdad, a Jesús.
4) LA VERDAD DE UNO MISMO.
(1 Corintios 11:30–32) Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.
Jesús deja en claro que el Espíritu Santo nos mostrará cuál es nuestro verdadero estado espiritual, emocional y físico, con la intención de que reconozcamos y cambiemos. ¿Tengo fe o solo muestro incertidumbres? ¿Imparto vida y paz? ¿Soy una persona orgullosa? ¿Asumo la responsabilidad de mis decisiones? ¿Mido las consecuencias de mis acciones y reacciones? ¿Dejo a Dios en segundo lugar? Si este es el caso, el Espíritu Santo me revela que mi alma está en peligro, que necesito perdón, que necesito cambiar y amarlo más a Él que a mí mismo. Porque, cuando Dios no está en primer lugar en nuestras vidas, no tenemos paz, seguridad, alegría, ni responsabilidad en nuestras acciones y reacciones. ¿Cuál es mi estado emocional? ¿Soy una persona demasiado emocional, demasiado sentimental ¿Me culpo demasiado, condeno o censuro, creyendo que Dios no me ama, que no me escucha o que no me valora? ¿Guardo rencores, me cuesta perdonar? Todo esto prueba que su alma no está saludable.
Cuando aceptas la verdad sobre el estado espiritual que el Espíritu Santo te muestra, dejas de murmurar, de guardar rencores, de compararte con los demás y superas sus traumas, abandonando manías y costumbres. De esta manera, su alma es curada. (2Corintios 13:5) Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?
También el Espíritu Santo revela nuestro verdadero estado espiritual sobre nuestro cuerpo, nos da la conciencia de saber si somos el templo de Dios o el de otros espíritus. Si hemos usado nuestro cuerpo para el pecado, para llamar la atención de los demás con la intención de ser idolatrados por nuestro físico o por la manera de vestirnos, la Verdad nos muestra que no debemos aceptar tales actitudes; porque es importante cuidar y valorar, pero el propósito es que nuestro cuerpo sea lleno y usado por el Espíritu Santo, sin la vanidad de este mundo.
(Gálatas 6:4–5) Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; porque cada uno llevará su propia carga.
El Espíritu Santo simplemente nos indica el camino, aunque el mundo, la religión muerta o la moda nos presente varios. Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí» (Juan 14:6).
Que Dios te bendiga, te guarde de todo mal y tengas una semana de completa victoria!
Apóstol Guillermo Decena
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