Desde el sector maderero señalan que la medida tiene impacto limitado y reclaman decisiones más profundas para reactivar la actividad.
- Aseguran que la medida “no mueve demasiado la aguja” en la industria
- Reclaman eliminar la tasa forestal y recuperar saldos de Ingresos Brutos
- Advierten pérdida de competitividad por costos y logística
- Piden políticas para reactivar el mercado interno y la producción
El presidente de AMAYADAP, Enrique Bongers, analizó la situación del sector en diálogo con Radio Stop y se refirió a la reciente suspensión del pago a cuenta de Ingresos Brutos en controles de ruta.
Si bien valoró el anuncio, fue claro sobre su impacto:
“No nos mueve demasiado la aguja”.
Explicó que, a diferencia de otros rubros, la forestoindustria depende en gran medida de producción local, por lo que el beneficio alcanza solo a insumos puntuales que llegan desde fuera de la provincia.
Reclamos del sector
Bongers insistió en que el sector necesita medidas más concretas para salir de la actual situación de estancamiento. Entre los principales pedidos mencionó:
- Suspensión de la tasa forestal (2%)
- Recuperación o compensación de saldos a favor de Ingresos Brutos
“Es un dinero que está a favor de las empresas pero no lo tienen disponible. Afecta financieramente”.
Además, lamentó la falta de anuncios específicos para la actividad:
“Nos faltó que se nombrara la palabra foresto-industria”.
Un escenario complejo
El dirigente describió un panorama condicionado por altos costos energéticos, impositivos y logísticos, lo que limita la competitividad frente a mercados internacionales.
“La madera es un commodity… muchos aserraderos no pueden competir”.
En paralelo, el mercado interno muestra señales de debilidad, con menor demanda y baja rentabilidad.
Propuestas para reactivar
Desde la cámara impulsan dos iniciativas clave:
- El desarrollo del Puerto de Eldorado para reducir costos logísticos
- Un plan de construcción de viviendas que dinamice la demanda
“Necesitamos que ese mercado interno vuelva a funcionar”.
Finalmente, Bongers dejó una definición que sintetiza la preocupación del sector:
“Salimos de la mano de la producción, todos juntos”.
La advertencia no es solo para la industria maderera, sino para toda la economía regional, donde la caída de la actividad ya comienza a sentirse en el consumo y el movimiento comercial.





