24 de abril de 2026

Una menor inventó un abuso sexual en una tarea del colegio y su padre está detenido desde marzo en Oberá: “El relato fue copiado de una película”

Una menor inventó un abuso sexual en una tarea del colegio

Mueblería HyG

La menor de 15 años con­fesó en Cámara Gesell que lo que escribió como tarea esco­lar no fue una expe­ri­en­cia real sino una fic­ción inspi­ra­da en una pelícu­la. La Jus­ti­cia aún no resolvió la excarcelación del acu­sa­do, que per­manece detenido des­de hace más de cua­tro meses.

Un hom­bre de 37 años, padre de diez hijos, per­manece detenido des­de el 29 de mar­zo en la ciu­dad de Oberá, imputa­do por el deli­to de “abu­so sex­u­al agrava­do por el vín­cu­lo”, a par­tir de una denun­cia deriva­da de un tra­ba­jo prác­ti­co esco­lar escrito por su hija de 15 años. Sin embar­go, con el avance del expe­di­ente, la ado­les­cente recono­ció en Cámara Gesell que el rela­to no refle­ja­ba una viven­cia per­son­al, sino que se trata­ba de una fic­ción inspi­ra­da en una pelícu­la, según men­cionó el abo­ga­do del acu­sa­do.

El caso se orig­inó durante una clase de lit­er­atu­ra en una escuela secun­daria de Oberá, donde una docente pro­pu­so a sus alum­nos redac­tar un tex­to sobre “algo impor­tante que les haya pasa­do”. La joven escribió una his­to­ria de abu­so intrafa­mil­iar, lo que gen­eró una inmedi­a­ta pre­ocu­pación en el ámbito esco­lar. La pro­fe­so­ra dio avi­so a la direc­to­ra, quien a su vez activó el pro­to­co­lo vigente con­tac­tan­do a la Línea 137 y dan­do inter­ven­ción a la Comis­aría de la Mujer.

A par­tir de esa denun­cia, se ordenó la deten­ción pre­ven­ti­va del prog­en­i­tor. Des­de entonces, el hom­bre per­manece pri­va­do de su lib­er­tad en la Comis­aría Quin­ta de Oberá, mien­tras la causa penal se trami­ta ante el Juz­ga­do de Instruc­ción Uno de esa local­i­dad.

No obstante, con el tran­scur­so de la inves­ti­gación judi­cial, comen­zaron a sur­gir incon­sis­ten­cias en la acusación. Según la defen­sa, encabeza­da por el abo­ga­do Gabriel Rivero Dubil, las peri­cias médi­cas, psi­cológ­i­cas y doc­u­men­tales real­izadas no arro­jaron indi­cios com­pat­i­bles con una situación de abu­so.

“El caso que esta­mos lle­van­do ade­lante es muy sen­si­ble. Se tra­ta de un hom­bre que está detenido por una denun­cia que, con el cor­rer del pro­ce­so, ha queda­do claro que no se sus­ten­ta en hechos reales ni en prue­bas obje­ti­vas”, explicó el letra­do. “La menor, en su declaración en Cámara Gesell, explicó que lo que relató en la tarea esco­lar era una his­to­ria que había vis­to en una pelícu­la, y que eligió escribir eso porque con­sid­er­a­ba que su vida no era intere­sante”.

La Cámara Gesell fue clave en la causa. Allí, un equipo inter­dis­ci­pli­nario entre­vistó a la menor bajo res­guar­do. Según el abo­ga­do, de ese pro­ced­imien­to surgieron ele­men­tos deter­mi­nantes para la defen­sa. “No exis­ten reg­istros esco­lares, ni antecedentes clíni­cos, ni sig­nos físi­cos ni psi­cológi­cos que sug­ier­an que ocur­rió un abu­so. Además, se real­izó un informe psi­cológi­co pos­te­ri­or que señala que la menor no pre­sen­ta indi­cadores com­pat­i­bles con una expe­ri­en­cia traumáti­ca. Todo indi­ca que lo relata­do no fue vivi­do, sino repro­duci­do”.

Rivero Dubil ase­guró que la joven inclu­so iden­ti­ficó el film que sirvió de inspiración para su tex­to: “La pelícu­la que men­cionó está disponible en platafor­mas online. La his­to­ria que escribió es prác­ti­ca­mente un cal­co. Y lo más grave: ese tra­ba­jo prác­ti­co nun­ca fue incor­po­ra­do como prue­ba en el expe­di­ente”.

Según relató el defen­sor, su cliente es una per­sona de bajos recur­sos, sin antecedentes penales, y con prob­le­mas de salud que moti­varon varias inter­na­ciones en el Hos­pi­tal SAMIC. “Es un padre de famil­ia que nun­ca tuvo con­flic­tos con la Jus­ti­cia, ni con ninguno de sus diez hijos. Su situación es deses­per­ante. Está pre­so des­de mar­zo por un hecho que no ocur­rió”, sos­tu­vo.

Con­sul­ta­do sobre el impacto en la vida famil­iar, Rivero Dubil fue claro: “La esposa declaró a su favor des­de el ini­cio. Hizo todo lo nece­sario para que se escuche su ver­sión. Pero la situación es muy difí­cil, porque la menor con­tinúa con­vivien­do con su madre y sus her­manos. Es una famil­ia dis­fun­cional des­de lo emo­cional, afec­ta­da por una denun­cia que no debería haber lle­ga­do tan lejos”.

Respec­to al esta­do del pro­ce­so judi­cial, el abo­ga­do aclaró que aún no fue rec­haz­a­da la excarcelación: “La lib­er­tad no fue dene­ga­da. El juz­ga­do está actuan­do con pru­den­cia porque una lib­eración podría implicar la revin­cu­lación con su entorno famil­iar, inclu­i­da la menor. Se entiende la necesi­dad de cautela, pero la ausen­cia de prue­bas obje­ti­vas es con­tun­dente”.

Sobre la posi­bil­i­dad de que la menor sea imputa­da por una denun­cia fal­sa, Rivero Dubil evitó hac­er con­sid­era­ciones. “Siem­pre existe la posi­bil­i­dad, pero en este momen­to no quer­e­mos cen­trar el foco allí. Lo impor­tante aho­ra es la lib­er­tad de Ale­jan­dro, que es inocente y está sufrien­do una injus­ti­cia. Lo demás será eval­u­a­do más ade­lante”.

En relación al con­tex­to esco­lar, el abo­ga­do destacó que la actuación de los docentes fue con­forme al pro­to­co­lo: “Nadie está en con­tra de la actuación de los docentes. Sigu­ien­do el pro­ced­imien­to pre­vis­to, actu­aron de bue­na fe. Es cier­to que se podría dis­cu­tir la for­ma en que se pro­cedió, pero lo con­cre­to es que se dio avi­so inmedi­a­to como establece el pro­to­co­lo”.

Por últi­mo, Rivero Dubil hizo un lla­ma­do a la sociedad para abor­dar estos temas con respon­s­abil­i­dad: “Lo úni­co que ped­i­mos es que se ten­ga empatía. Este caso es una señal de aler­ta para todos. Las fal­sas denun­cias exis­ten y tam­bién pueden destru­ir vidas. La lucha por los dere­chos de las víc­ti­mas debe seguir firme, pero sin dejar de lado el prin­ci­pio de inocen­cia ni el dere­cho a la ver­dad”.

Mien­tras tan­to, Ale­jan­dro —nom­bre fic­ti­cio del acu­sa­do para preser­var la iden­ti­dad de la menor— con­tinúa detenido a la espera de una decisión judi­cial que deter­mine si recu­pera su lib­er­tad. En para­le­lo, su famil­ia inten­ta sobrell­e­var una situación mar­ca­da por el estig­ma social, el dolor y la incer­tidum­bre.

“La jus­ti­cia debe actu­ar con prue­bas. Y aquí no hay deli­tos, ni víc­ti­mas, ni cul­pa­bles. Solo una gran con­fusión que debe ser repara­da”, con­cluyó el abo­ga­do defen­sor.

Fuente: Misiones Online

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