2 de abril de 2026

Reflexión del Apóstol Guillermo Decena: «Profetas del Nuevo Testamento»

Reflexión del Apóstol Guillermo Decena: «Profetas del Nuevo Testamento»

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El Após­tol Guiller­mo Dece­na expresó que el libro de Efe­sios dice que en cada gen­eración, Dios está edi­f­i­can­do su casa, la igle­sia en la tier­ra, y cada una nece­si­ta recibir após­toles y pro­fe­tas, ase­gurán­dose de que el fun­da­men­to de la igle­sia en cada gen­eración esté debida­mente estable­ci­do, veamos lo que dice la Pal­abra de Dios.

«Edi­fi­ca­dos sobre el fun­da­men­to de los após­toles y pro­fe­tas, sien­do la prin­ci­pal piedra del ángu­lo Jesús Cristo mis­mo” (Efe­sios 2:20)

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Las Escrit­uras dicen que la igle­sia está edi­fi­ca­da sobre el fun­da­men­to de após­toles y pro­fe­tas, refir­ién­dose a los pro­fe­tas del Nue­vo Tes­ta­men­to. En cada gen­eración, Dios está edi­f­i­can­do su casa, la igle­sia en la tier­ra, y cada una nece­si­ta recibir após­toles y pro­fe­tas, ase­gurán­dose de que el fun­da­men­to de la igle­sia en cada gen­eración esté debida­mente estable­ci­do. (Efe­sios 3:5)

Otra impor­tante Escrit­u­ra a con­sid­er­ar nos es dada en 1 Cor­in­tios 12:28. Por un lado, nece­si­ta­mos após­toles que reciban la rev­elación de la pal­abra; tam­bién nece­si­ta­mos pro­fe­tas que den a cono­cer esa rev­elación y traigan entendimien­to a la igle­sia; y final­mente, nece­si­ta­mos mae­stros que estén cimen­ta­dos en los fun­da­men­tos del mis­te­rio de Cristo, habi­en­do recibido esos cimien­tos a través de los após­toles y pro­fe­tas. Cuan­do esto suce­da, la igle­sia estará en camino hacia la «unidad de la fe y el conocimien­to del Hijo de Dios” (Efe­sios 4:13).

En este mar­co, el Após­tol Guiller­mo Dece­na detal­ló algunos pun­tos sobre los pro­fe­tas en el libro de los Hechos.

1. Los pro­fe­tas son envi­a­dos.

La primera men­ción de los pro­fe­tas en el libro de Hechos la encon­tramos en Hechos 11:27:

«En aque­l­los días, unos pro­fe­tas descendieron de Jerusalén a Antio­quía». Jerusalén era la igle­sia madre y Antio­quía era una igle­sia hija en la región.

Los pro­fe­tas vinieron de la igle­sia madre, a la igle­sia en Antio­quía. No aparecieron, ¡fueron envi­a­dos! Los pro­fe­tas deben ser envi­a­dos des­de una base estable­ci­da. Sin un man­to espir­i­tu­al, no podrán desem­peñar sus roles y fun­ciones como la igle­sia lo nece­si­ta.

2. Los pro­fe­tas se vin­cu­lan con otros min­is­te­rios.

(Hechos 13:1) Había entonces en la igle­sia que esta­ba en Antio­quía, pro­fe­tas y mae­stros: Bern­abé, Simón el que se llam­a­ba Niger, Lucio de Cirene, Man­aén el que se había cri­a­do jun­to con Herodes el tetrar­ca, y Saulo.

La igle­sia en Antio­quía clara­mente esta­ba sien­do ben­de­ci­da por pro­fe­tas y mae­stros. Esto nos demues­tra como los pro­fe­tas pueden estar en el equipo min­is­te­r­i­al de una igle­sia local, y es más, son nece­sar­ios para el crec­imien­to de la mis­ma, siem­pre en conex­ión con los demás min­is­te­rios que la com­po­nen. Es un tra­ba­jo en equipo que poten­cia la edi­fi­cación del Cuer­po.

3. El pro­fe­ta habla la pal­abra del Señor.

Estos pro­fe­tas y mae­stros esta­ban min­is­tran­do al Señor y ayu­nan­do, y el Espíritu San­to habló dicien­do: «Apartadme a Bern­abé y a Saulo para la obra a la que los he lla­ma­do» (v.2).

Un fac­tor muy impor­tante a destacar es que los pro­fe­tas nece­si­tan y deben pasar tiem­po min­is­tran­do al Señor en oración y ayuno, sabi­en­do que Dios hablará para cono­cer su vol­un­tad. Los pro­fe­tas pueden hablar por visiones que les son mostradas, pro­nun­cia­rse direc­ta­mente por el Espíritu San­to, dar una pro­fecía per­son­al o pre­de­cir un even­to futuro, como la ham­bruna pro­fe­ti­za­da por Ágabo. Lo impor­tante siem­pre es recono­cer que es pal­abra del Señor, no de humano alguno.

4. El lla­ma­do al min­is­te­rio puede cam­biar

(Hechos 14:14) «Cuan­do lo oyeron los após­toles Bern­abé y Pablo, ras­garon sus ropas, y se lan­zaron entre la mul­ti­tud, dan­do voces».

Pablo y Bern­abé aho­ra son lla­ma­dos após­toles. El min­is­te­rio de una per­sona puede cam­biar, puesto que aquí ten­emos un pro­fe­ta y un mae­stro que aho­ra fun­cio­nan como após­toles. Esta fue la vol­un­tad de Dios rev­e­la­da por el Espíritu San­to.

5. Los pro­fe­tas exhor­tan y for­t­ale­cen.

(Hechos 15:32) «Y Judas y Silas, como ellos tam­bién eran pro­fe­tas, con­so­laron y con­fir­maron a los her­manos con abun­dan­cia de pal­abras».

Del ver­sícu­lo 32 apren­demos que Judas y Silas eran pro­fe­tas, y debido a su rol, parte de su tarea era con­fir­mar y con­so­lar. El min­is­te­rio del pro­fe­ta está des­ti­na­do a exhor­tar y for­t­ale­cer a los her­manos, a min­is­trar al cuer­po cor­po­ra­ti­vo de creyentes.

No tiene otro fin, ni con­de­nación, ni miedo. El propósi­to de la pro­fecía siem­pre será el mis­mo, nece­sario para la edi­fi­cación y crec­imien­to de la igle­sia de Cristo (1 Cor­in­tios 14:3).

6. La pal­abra proféti­ca trae con­fir­ma­ción.

Debe­mos notar que la pro­fecía dada a Pablo por Ágabo, no fue una nue­va rev­elación. Pablo ya había escucha­do a Dios y sabía que el sufrim­ien­to lo aguard­a­ba en Jerusalén.

» Aho­ra, he aquí, lig­a­do yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acon­te­cer; sal­vo que el Espíritu San­to por todas las ciu­dades, me da tes­ti­mo­nio dicien­do que me esper­an cade­nas y tribu­la­ciones» (Hechos 20: 22–23).

Muchas veces, la pal­abra no ven­drá con algo nove­doso o nun­ca antes pen­sa­do, sino a con­fir­mar lo que Dios de difer­entes for­mas ya ha habla­do.

Aho­ra, la gran pre­gun­ta que divide a muchos en un inten­so debate es: ¿Has­ta cuán­do estará el mnis­te­rio proféti­co? La Bib­lia es clara.

«El amor nun­ca deja de ser; pero las pro­fecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la cien­cia acabará. Porque en parte cono­ce­mos, y en parte pro­fe­ti­zamos; más cuan­do ven­ga lo per­fec­to, entonces lo que es en parte se acabará» (1 Cor­in­tios 13:8).

Que Dios te bendi­ga, te guarde de todo mal y ten­gas una sem­ana de com­ple­ta vic­to­ria!

Após­tol Guiller­mo Dece­na

Vic­to­ry Church

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