Un ciudadano argentino de 67 años fue detenido en Río de Janeiro acusado de injuria racial tras insultar a una joven brasileña en la fila de un supermercado de Copacabana. La Justicia ordenó su prisión preventiva y el caso reaviva la preocupación por episodios recientes de discriminación protagonizados por argentinos en Brasil.
Un hombre de 67 años, identificado como José Luis H. y de nacionalidad argentina, fue detenido en Río de Janeiro acusado de racismo luego de protagonizar un episodio de insultos contra una joven brasileña en un supermercado del barrio de Copacabana. El hecho ocurrió este lunes en una sucursal ubicada sobre la calle Siqueira Campos, a pocos metros de la playa, y a solo una cuadra de la 12ª Delegacía de la zona.
Según la denuncia, la víctima, Samara Rodrigues de Lima, de 23 años, se encontraba haciendo fila en una caja que estaba por habilitarse para agilizar sus entregas, ya que trabaja como repartidora para una aplicación. La cajera demoró aproximadamente diez minutos en comenzar a atender, lo que generó la queja del acusado, quien se encontraba detrás de ella.
Durante la espera, Haile comenzó a manifestar su malestar en voz alta. En ese contexto, Samara intervino para aclarar que la demora no era responsabilidad de la empleada, sino que la caja aún no estaba operativa cuando él se incorporó a la fila. De acuerdo con el testimonio de la víctima, el hombre le hizo un gesto para que se callara. Ante la negativa de la joven, el acusado le habría dicho “negra puta” en dos oportunidades.
La situación fue presenciada por otro ciudadano argentino que realizaba compras en el lugar. Indignado por lo ocurrido, dio aviso a una patrulla de la Guardia Municipal que se encontraba en la esquina del comercio. Los agentes intervinieron de inmediato, detuvieron a Haile en el acto y lo trasladaron a la 12ª Comisaría de la Policía Civil de Copacabana, donde quedó imputado en flagrancia por injuria racial.
Residente, no turista
Un aspecto clave en este caso es la situación migratoria del acusado. A diferencia de otros episodios recientes, José Luis no se encontraba en Brasil como turista, sino que reside en el país desde hace dos años y cuenta con documentación legal. Esa condición derivó en su traslado directo a una cárcel común en el barrio de Benfica.
La Justicia de Río de Janeiro convirtió rápidamente su detención en prisión preventiva. Desde enero de 2023, la legislación brasileña equipara la injuria racial con el delito de racismo, lo que implica que se trata de un crimen imprescriptible, sin posibilidad de fianza en instancia policial y con penas que van de dos a cinco años de prisión.
El episodio se produce a poco más de tres meses de otro caso que generó repercusión: el de la abogada argentina Agostina Páez, quien fue filmada realizando gestos racistas en un bar de Ipanema. En aquel caso, la mujer permaneció más de 70 días en Río bajo medidas cautelares y con tobillera electrónica, y solo pudo regresar a la Argentina tras pagar una caución cercana a los 20.000 dólares.

Días después de su regreso, su padre fue registrado en video repitiendo gestos discriminatorios en un bar de Santiago del Estero, lo que volvió a generar rechazo público.
Para José Luis, el proceso judicial podría extenderse más tiempo. Al tratarse de un residente y no de un visitante, las probabilidades de obtener autorización para abandonar Brasil durante el proceso son considerablemente menores.
Fuente: TN




