23 de mayo de 2026

Mendoza: detienen al celador de la escuela en que se atrincheró una adolescente

Mueblería HyG

En sep­tiem­bre pasa­do, la alum­na, de 14 años, se encer­ró con una pis­to­la. Tras recibir aten­ción pro­fe­sion­al, apun­tó con­tra el tra­ba­jador del establec­imien­to por abu­so sex­u­al.

El caso de la ado­les­cente de 14 años que se atrincheró en la escuela Marceli­no Blan­co, de la local­i­dad men­doci­na de La Paz, tuvo un giro ines­per­a­do: la Jus­ti­cia ordenó la deten­ción de un celador del cole­gio, acu­sa­do de abusar sex­ual­mente de la menor.

Según indi­caron medios locales, la deten­ción se pro­du­jo luego de que la menor, durante entre­vis­tas con pro­fe­sion­ales del Equipo Téc­ni­co Inter­dis­ci­pli­nario (ETI) tras un episo­dio de cri­sis, relatara que el emplea­do había cometi­do el abu­so den­tro del ámbito esco­lar.

Con esa infor­ma­ción, se radicó una denun­cia que ter­minó con la deten­ción del celador, orde­na­da por la fis­cal de Deli­tos Sex­u­ales Lau­ra Nieto. De acuer­do con el diario Los Andes de Men­doza, la ado­les­cente se encuen­tra bajo tratamien­to psi­cológi­co des­de que se atrincheró en su cole­gio en sep­tiem­bre del año pasa­do, en el que cuen­ta con seguimien­to de dos pro­fe­sion­ales que la con­tienen ante un cuadro de blo­queo emo­cional.

Fue durante este abor­da­je que surgió la exis­ten­cia de un posi­ble abu­so y la iden­ti­dad del pre­sun­to respon­s­able. A par­tir de estos datos, la Fis­calía resolvió la deten­ción el viernes pasa­do y aho­ra avan­zará con las medi­das peri­ciales. En ese sen­ti­do, se ordenará que la menor declare en Cámara Gesell para cor­rob­o­rar la infor­ma­ción pre­lim­i­nar.

En las primeras entre­vis­tas con el ETI, la menor men­cionó un un posi­ble abu­so, aunque su tes­ti­mo­nio ini­cial no era con­cluyente. En para­le­lo, se bara­ja­ba la hipóte­sis de que había sido víc­ti­ma de groom­ing, ya que se detec­taron men­sajes dirigi­dos a un número extran­jero.

Con el tran­scur­so de los meses y luego de nuevas inter­ven­ciones del área de salud men­tal, la ado­les­cente reit­eró su acusación con­tra el celador. Fuentes judi­ciales citadas por el canal Tele­v­i­da infor­maron que el día en que la joven ingresó arma­da al cole­gio, habría bus­ca­do especí­fi­ca­mente al tra­ba­jador que pre­sun­ta­mente la abusó, aunque en ese momen­to no se encon­tra­ba en el lugar porque esta­ba de fran­co.
Ini­cial­mente, la inves­ti­gación estu­vo a car­go de la fis­cal penal de menores Grisel­da Digi­er, bajo la super­visión del jefe de la Fis­calía de Riva­davia, Mar­i­ano Caraba­jal. Pos­te­ri­or­mente, la causa pasó a manos de la fis­cal Nieto, quien espera resolver en si for­mal­iza la imputación con­tra el detenido.

El caso
La menor se atrincheró en su escuela el pasa­do 10 de sep­tiem­bre, con una pis­to­la 9 milímet­ros que había toma­do de su padre, excomis­ario de la Policía de San Luis. Des­de las 9 de la mañana, la menor deam­buló por el establec­imien­to durante más de cin­co horas y real­izó dos dis­paros al aire, lo que obligó a evac­uar a los alum­nos y a desple­gar un gran oper­a­ti­vo poli­cial.

Según el rela­to de los tes­ti­gos, tras el primer estru­en­do muchos creyeron que la chi­ca había arro­ja­do un “chasquibum”, la pirotec­nia hecha con papel de seda que pro­duce una pequeña explosión al ser arro­ja­da con­tra el sue­lo. Sin embar­go, antes de dis­parar por segun­da vez, la estu­di­ante mostró su arma frente a todos y dejó en claro que la ame­naza era de ver­dad.

Durante el inci­dente, var­ios estu­di­antes fueron asis­ti­dos por haber sufri­do cri­sis nerviosas y cuadros de shock. Cer­ca de las 11 comen­zó la nego­ciación con ella para que saliera del cole­gio sin pon­er en ries­go su vida.

A las 15, después de cin­co horas y media des­de que el ini­cio del con­flic­to, los espe­cial­is­tas lograron que la chi­ca entregue el arma.

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