Marita Vera, eldoradense campeona del mundo con Argentina: “Nosotros fuimos por un sueño”

Mueblería HyG

La jugado­ra eldo­radense inte­gró la Selec­ción Argenti­na femeni­na +40 que se con­sagró en el World Mas­ter Hock­ey 2026 en País­es Bajos. Tras años de esfuer­zo, via­jes y entre­namien­tos, cumplió uno de sus grandes obje­tivos deportivos.

María Emil­ia “Mari­ta” Vera regresó a Eldo­ra­do con una medal­la que rep­re­sen­ta mucho más que un títu­lo mundi­al. La jugado­ra eldo­radense for­mó parte de la Selec­ción Argenti­na femeni­na +40 que se con­sagró campe­ona en el World Mas­ter Hock­ey 2026, dis­puta­do en País­es Bajos.

En diál­o­go con Eldópo­lis Radio, Mari­ta con­tó cómo vivió una expe­ri­en­cia que, según recono­ció, todavía le cues­ta dimen­sion­ar.

“La ver­dad que fue algo úni­co, más allá del resul­ta­do, que fue para lo que real­mente tra­ba­jamos un mon­tón”, relató.

Jugar en la cuna del hockey

El tor­neo tuvo un sig­nifi­ca­do espe­cial por el lugar donde se dis­putó. País­es Bajos es con­sid­er­a­do una de las grandes poten­cias y ref­er­entes mundi­ales del hock­ey.

“Ten­emos un sueño como jugadores de hock­ey y es ir allá y ver lo que es”, explicó Mari­ta, quien destacó que poder com­pe­tir “en el país del hock­ey” le dio un val­or espe­cial a la expe­ri­en­cia.

El campe­ona­to reunió a 19 país­es y exigió una preparación físi­ca inten­sa. Durante las sem­anas pre­vias, el selec­ciona­do llegó a entre­nar seis días sobre siete.

Los par­tidos tam­bién fueron exi­gentes, espe­cial­mente por el rit­mo de las can­chas de agua, que son más ráp­i­das. Durante la com­pe­ten­cia, la recu­peración físi­ca ocupó un lugar cen­tral, con hielo y tra­ba­jo de los kine­siól­o­gos después de cada encuen­tro.

Un camino “a pulmón”

Detrás de la con­sagración hubo tam­bién un impor­tante sac­ri­fi­cio per­son­al. Mari­ta fue la úni­ca rep­re­sen­tante del inte­ri­or del país den­tro del selec­ciona­do y debió realizar numerosos via­jes des­de Eldo­ra­do para par­tic­i­par de los entre­namien­tos.

“Lo nue­stro es todo a pul­món”, explicó al referirse al esfuer­zo que real­izan las jugado­ras argenti­nas para rep­re­sen­tar al país.

Para ella, esa pasión es jus­ta­mente una de las car­ac­terís­ti­cas que dis­tingue al equipo. “Muchas de las per­sonas no entien­den la pasión argenti­na y eso es lo que nos hace úni­cos”, sos­tu­vo.

El sueño que finalmente se cumplió

Mari­ta con­tó que des­de su lle­ga­da al selec­ciona­do tuvo un obje­ti­vo claro: ser campe­ona del mun­do.

“Yo des­de que arran­qué con el selec­ciona­do dije que mi sueño era poder ser campe­ona”, recordó.

Después de haber sido sub­cam­pe­ona en las dos edi­ciones ante­ri­ores en las que par­ticipó, esta vez Argenti­na logró quedarse con el títu­lo.

“Tam­poco fue suerte, es tra­ba­jo, es esfuer­zo. Son muchos días fuera de casa, muchos días entre­nan­do y, a la larga, como todo, el tra­ba­jo trae sus fru­tos”, afir­mó.

El regreso a Eldorado

Uno de los momen­tos más emo­tivos llegó al regre­sar a la ciu­dad y reen­con­trarse con los niños a los que enseña hock­ey.

“Ver la cara de mis alum­ni­tos, de los chicos, la emo­ción, la ale­gría, y digo: parece que todo ese can­san­cio, todo eso que pasamos antes, real­mente val­ió la pena”, con­tó emo­ciona­da.

Para Mari­ta, su his­to­ria tam­bién puede servir como men­saje para quienes tienen un sueño pen­di­ente.

“Nun­ca es tarde”, sos­tu­vo, y remar­có que no impor­ta la edad para inten­tar alcan­zar un obje­ti­vo, aunque sí requiere tra­ba­jo, esfuer­zo y per­se­ver­an­cia.

A los 42 años, la jugado­ra logró algo que durante mucho tiem­po parecía lejano: vestir la camise­ta argenti­na y con­ver­tirse en campe­ona del mun­do.

Por aho­ra, se tomará un tiem­po para des­cansar y analizar su futuro en el selec­ciona­do. La medal­la, en tan­to, ya tiene lugar reser­va­do: “La voy a encuadrar y se va a quedar en mi casa”.

Claves

  • Campe­ona: Mari­ta Vera inte­gró la Selec­ción Argenti­na femeni­na +40 que ganó el Mundi­al en País­es Bajos.
  • Esfuer­zo: fue la úni­ca rep­re­sen­tante del inte­ri­or del país y debió via­jar con­stan­te­mente para entre­nar con el selec­ciona­do.
  • Sueño cumpli­do: después de dos sub­cam­pe­onatos, final­mente con­sigu­ió el títu­lo mundi­al.
  • Men­saje: su his­to­ria bus­ca demostrar que no hay edad para perseguir un sueño cuan­do hay tra­ba­jo, esfuer­zo y pasión.

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