17 de abril de 2026

La natalidad en caída libre: Argentina enfrenta un desplome de nacimientos del 40%

Mueblería HyG

La tasa de natal­i­dad en Argenti­na se desplomó un 40% en la últi­ma déca­da, rev­e­lando un cam­bio estruc­tur­al en la com­posi­ción de los hog­a­res del país. Así lo señala un informe del Obser­va­to­rio del Desar­rol­lo Humano y la Vul­ner­a­bil­i­dad de la Uni­ver­si­dad Aus­tral, elab­o­ra­do a par­tir de datos ofi­ciales del INDEC. La inves­ti­gación, pre­sen­ta­da el 15 de mayo con moti­vo del Día Inter­na­cional de la Famil­ia, traza un mapa claro: cada vez nacen menos niños, las famil­ias son más pequeñas y los hog­a­res uniper­son­ales cre­cen con fuerza.

En 2022, el 57% de las vivien­das no tenía menores de 18 años, una cifra que mar­ca un giro notable respec­to del 44% reg­istra­do en 1991. Con este panora­ma, Argenti­na se posi­ciona entre los país­es con may­or descen­so de nacimien­tos en Améri­ca Lati­na. Según los exper­tos, el fenó­meno no puede expli­carse con una sola causa.

“Como ocurre con los grandes cam­bios sociales, este fenó­meno responde a múlti­ples fac­tores”, explicó Lore­na Bol­zon, doc­to­ra en Cien­cias Jurídi­cas y decana del Insti­tu­to de Cien­cias para la Famil­ia. Entre las razones más deter­mi­nantes, men­cionó la inesta­bil­i­dad económi­ca, la migración juve­nil y la poster­gación de la mater­nidad para pri­orizar el desar­rol­lo pro­fe­sion­al.

El prome­dio de hijos por mujer cayó a 1,4 a niv­el nacional, y a ape­nas 0,9 en la Ciu­dad Autóno­ma de Buenos Aires. Además, la edad prome­dio para ten­er el primer hijo se ubicó entre los 30 y 34 años, refle­jan­do una ten­den­cia cre­ciente a retrasar la mater­nidad.

El estu­dio tam­bién detec­tó un fuerte crec­imien­to en el número de hog­a­res: entre 2010 y 2022 se incre­men­taron un 31%, mien­tras que la población lo hizo solo en un 15%. La difer­en­cia se expli­ca, en gran medi­da, por el auge de hog­a­res uniper­son­ales, que pasaron del 13% en 1991 al 25% en 2022, y de hog­a­res mono­parentales, cuya jefatu­ra femeni­na alcan­za hoy el 80%.

Para la doc­to­ra María Dolores Dimi­er de Vicente, miem­bro del Con­se­jo del Insti­tu­to de Cien­cias para la Famil­ia, estos datos son refle­jo de una sociedad que se encam­i­na hacia el indi­vid­u­al­is­mo. “Los vín­cu­los famil­iares son más frágiles y eso puede ten­er con­se­cuen­cias estruc­turales. Las fun­ciones históri­c­as de la famil­ia —cuida­do, apoyo emo­cional, sosten­imien­to económi­co— no tienen reem­pla­zo sen­cil­lo en el teji­do social”, advir­tió.

El enve­jec­imien­to pobla­cional com­ple­ta el panora­ma: en 2022, el 11,8% de los argenti­nos tenía más de 85 años, con­tra ape­nas el 1,5% reg­istra­do en 1991. Según María Sol González, econometrista y becaria doc­tor­al, esta trans­for­ma­ción tam­bién expone desigual­dades de género: en hog­a­res con niños y adul­tos may­ores, las mujeres son may­oría, lo que impli­ca una car­ga despro­por­ciona­da en las tar­eas de cuida­do.

Des­de el ámbito académi­co, advierten que el descen­so de la natal­i­dad no debe inter­pre­tarse como con­se­cuen­cia de políti­cas repro­duc­ti­vas más abier­tas, sino como un lla­ma­do de aten­ción sobre la necesi­dad de redis­eñar el entra­ma­do social.

“La caí­da de nacimien­tos es una señal de que debe­mos con­stru­ir una estruc­tura de apoyo dis­tin­ta para una sociedad que enve­jece, tiene menos hijos y nuevas for­mas de famil­ia”, sos­tu­vo Vil­da Dis­cac­ciati, coor­di­nado­ra del Cen­tro de Inves­ti­gación en Cien­cias Sociales y Salud del Hos­pi­tal Ital­iano.

El informe con­cluye con un lla­ma­do a las autori­dades: repen­sar políti­cas públi­cas que acom­pañen esta tran­si­ción. Entre las pri­or­i­dades fig­u­ran reforzar las redes de cuida­do, garan­ti­zar la cor­re­spon­s­abil­i­dad entre géneros y adap­tar el sis­tema de pro­tec­ción social a las nuevas dinámi­cas demográ­fi­cas. Argenti­na está cam­bian­do y la for­ma en que se orga­ni­zan sus hog­a­res es la prue­ba más tan­gi­ble.

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