24 de mayo de 2026

“Golpe da maquininha”: cómo es la estafa más común al pagar con Pix en Brasil y cómo evitarla

Mueblería HyG

Las estafas dig­i­tales dirigi­das a tur­is­tas volvieron a cre­cer en Brasil durante la tem­po­ra­da de ver­a­no y tienen como prin­ci­pal blan­co a los vis­i­tantes extran­jeros, entre ellos miles de argenti­nos. El foco está puesto en Pix, el sis­tema de pagos elec­tróni­cos más uti­liza­do del país, que por su rapi­dez y bajo cos­to se volvió una opción cada vez más común para quienes vaca­cio­nan en playas y ciu­dades brasileñas.

Las estafas más comunes con Pix

Una de las modal­i­dades más habit­uales es el fraude por con­tac­to fal­so. En estos casos, los estafadores se comu­ni­can por What­sApp u otras apli­ca­ciones de men­sajería hacién­dose pasar por rep­re­sen­tantes del Ban­co Cen­tral de Brasil o del sis­tema Pix. Uti­lizan logoti­pos ofi­ciales y men­sajes con­vin­centes para aler­tar sobre supuestos prob­le­mas téc­ni­cos. El obje­ti­vo es obten­er datos per­son­ales, claves o acce­sos a bil­leteras dig­i­tales. Des­de las autori­dades recuer­dan que Pix no real­iza con­tac­tos por canales no ofi­ciales ni solici­ta infor­ma­ción sen­si­ble por men­sajes.

Otra man­io­bra muy exten­di­da es el lla­ma­do “golpe da maquin­in­ha”, fre­cuente en playas y zonas turís­ti­cas. Ocurre cuan­do vende­dores ambu­lantes cobran pro­duc­tos de bajo val­or y, al momen­to del pago con QR o tar­je­ta, dis­traen al tur­ista. En ese instante, el mon­to es mod­i­fi­ca­do en la ter­mi­nal POS o en el celu­lar uti­liza­do como lec­tor, y la operación se conc­re­ta por una suma muy supe­ri­or. Así, una com­pra mín­i­ma puede trans­for­marse en un débito de cien­tos o miles de reales sin que la víc­ti­ma lo advier­ta de inmedi­a­to.

Tam­bién se detec­taron estafas con códi­gos QR fal­sos. Pro­mo­tores ofre­cen descar­gar apli­ca­ciones supues­ta­mente ofi­ciales con ben­efi­cios para tur­is­tas. Al escanear el códi­go, el telé­fono insta­la un pro­gra­ma mali­cioso que solici­ta per­misos y luego accede a cuen­tas ban­car­ias o bil­leteras dig­i­tales, provo­can­do el vaci­amien­to de fon­dos. Pix no requiere ningu­na app propia y no se deben descar­gar apli­ca­ciones des­de enlaces o QR descono­ci­dos.

Recomendaciones clave para evitar fraudes

Entre las prin­ci­pales medi­das de pre­ven­ción, se desta­ca ver­i­ficar siem­pre el mon­to en pan­talla antes de con­fir­mar una transac­ción, no entre­gar tar­je­tas a ter­ceros y can­ce­lar la operación si el pos­net está daña­do o no per­mite ver el importe con clar­i­dad. Además, acti­var las noti­fi­ca­ciones de con­sumo ayu­da a detec­tar movimien­tos sospe­chosos de man­era inmedi­a­ta.

Cómo pagar correctamente con Pix

Pix puede uti­lizarse de for­ma segu­ra a través de bil­leteras dig­i­tales argenti­nas habil­i­tadas, sin necesi­dad de descar­gar apli­ca­ciones adi­cionales. El sis­tema per­mite pagar en pesos con con­ver­sión automáti­ca a reales, gen­eral­mente a un tipo de cam­bio más con­ve­niente que el de las tar­je­tas tradi­cionales y sin el recar­go del 30% por con­sumos en el exte­ri­or.

Entre las fin­tech que ya inte­graron Pix se encuen­tran Prex, Belo, Lemon, Cocos, Takenos, Fiwind y Decryp­to, medi­ante acuer­dos tec­nológi­cos que facil­i­tan los pagos des­de Argenti­na. Algu­nas apli­ca­ciones inclu­so per­miten uti­lizar fon­dos que gen­er­an intere­ses has­ta el momen­to del pago, ya sea en pesos, dólares o crip­tomonedas esta­bles.

En los últi­mos meses tam­bién se sumaron ban­cos y bil­leteras como Mer­ca­do Pago, Ualá, Per­son­al Pay y Brubank, mien­tras que enti­dades como Ban­co Gali­cia y Ban­co Macro habil­i­taron pagos con QR en Brasil des­de sus propias apli­ca­ciones.

El uso cor­rec­to de Pix impli­ca pagar solo des­de apps ofi­ciales, escanear códi­gos QR pro­vis­tos por com­er­cios con­fi­ables y con­fir­mar siem­pre el importe antes de apro­bar la operación. De esta man­era, el sis­tema sigue sien­do una her­ramien­ta prác­ti­ca y económi­ca para los argenti­nos que via­jan a Brasil, siem­pre que se util­ice con pre­cau­ción.

FUENTE: Infobae.

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