La investigación por la fuga de siete presos avanzó este jueves con allanamientos, inspecciones y la detención de un policía acusado de facilitar el escape. La Justicia busca reconstruir la maniobra y definir responsabilidades en una comisaría bajo fuerte escrutinio.
La causa por la fuga de los siete presos de la Comisaría de Bernardo de Irigoyen tomó un giro decisivo este jueves. La detención del oficial Mario O., quien estaba de guardia durante el escape, abrió una línea de sospechas que llevó a la Justicia a allanar su vivienda e inspeccionar la dependencia policial donde se produjo la evasión.

El procurador general Carlos Giménez ordenó los procedimientos y activó a la comisión investigadora de la Secretaría de Apoyo a Investigaciones Complejas, que trabaja para reunir evidencias que permitan determinar si el policía actuó como facilitador. La pesquisa ya analiza la cadena de responsabilidades y evalúa posibles complicidades dentro de la comisaría, señalada por graves fallas de control.
En paralelo, el jefe de la Policía de Misiones instruyó a Asuntos Internos a iniciar un sumario administrativo para el personal que cumplía servicio la madrugada del 1 de diciembre, cuando los detenidos escaparon por un boquete en la pared del baño. Aunque todos fueron recapturados en menos de 48 horas, la causa ahora se centra en cómo lograron ejecutar la maniobra sin ser detectados.
La Procuración reforzó la investigación con un equipo técnico encabezado por Juan Pablo Vedoya Recio, encargado de evaluar cada medida realizada y reconstruir el episodio desde cero. Los investigadores avanzan con nuevas líneas que buscan revelar cómo se gestó una fuga que movilizó a 500 policías y terminó con los siete evadidos nuevamente bajo custodia.






