Luciana, egresada de la Escuela de Comercio N.º 19, contó cómo vivieron los estudiantes el momento en que se enteraron de la estafa y la decisión que tomaron como grupo frente a una situación límite.
“Fue muy loco enterarnos de eso”, dijo Luciana, todavía conmovida. La mañana previa a la recepción, los egresados se enteraron de que la fiesta que esperaron durante años estaba en riesgo. “Fue un shock para todos”, recordó.
La joven explicó que días antes habían compartido actividades, campamentos y reuniones organizadas por la misma madre señalada en la causa. “Le teníamos mucha confianza”, contó. Nadie imaginaba lo que estaba por pasar, menos aún sabiendo que su hija también era egresada.
Uno de los momentos más difíciles fue decidir si la compañera, hija de la mujer denunciada, debía participar de la recepción. “Al principio muchos no querían”, reconoció Luciana. El enojo y la tristeza dominaban la escena.
Sin embargo, tras hablar con docentes y compañeros, tomó la iniciativa. “Les dije que iba a ser muy egoísta de nuestra parte dejarla afuera”, relató. Recordó que su compañera también tenía su vestido, sus zapatos, su ilusión intacta. Finalmente, la mayoría del curso aceptó que participara.
“Esa noche los chicos la apoyaron”, destacó. Para Luciana, fue una decisión que hoy valora profundamente. “Nosotros no tuvimos la maldad que tuvieron con nosotros”, reflexionó.
Hoy, con la fiesta ya realizada, la egresada se muestra agradecida. “Gracias a los padres que se pusieron las pilas, aunque estaban destrozados”, dijo. Y dejó un mensaje final: “Esto también es un aprendizaje para nosotros”





