23 de abril de 2026

Cómo fue el operativo militar de EE.UU. para capturar a Nicolás Maduro

el operativo militar de EE.UU. para capturar a Nicolás Maduro

Mueblería HyG

En la madru­ga­da de este sába­do, Don­ald Trump anun­ció que Esta­dos Unidos llevó a cabo una operación mil­i­tar a gran escala en Venezuela, en la que, según su declaración, el pres­i­dente Nicolás Maduro y su esposa, Cil­ia Flo­res, fueron cap­tura­dos y saca­dos del país. El man­datario esta­dounidense describió la acción como un ataque exi­toso y de alta pre­cisión, aunque los detalles com­ple­tos aún no han sido ver­i­fi­ca­dos de for­ma inde­pen­di­ente.

El oper­a­ti­vo comen­zó alrede­dor de las 02:00 hora local, cuan­do una serie de explo­siones estremecieron la cap­i­tal, Cara­cas, y se reportó el paso de aeron­aves mil­itares a baja altura sobre dis­tin­tos sec­tores de la ciu­dad. Tes­ti­mo­nios y videos pub­li­ca­dos en redes sociales mostraron colum­nas de humo y apagones en varias zonas, con det­ona­ciones que parecían diri­girse hacia bases estratég­i­cas como Fuerte Tiu­na y la base aérea de La Car­lota.

Según reportes de medios inter­na­cionales, fuerzas de opera­ciones espe­ciales del Ejérci­to esta­dounidense, entre ellas unidades de élite como la Delta Force, habrían par­tic­i­pa­do en la cap­tura del líder vene­zolano den­tro de ese amplio mar­co de acción coor­di­na­da.

Las fuerzas esta­dounidens­es habrían com­bi­na­do ataques aére­os sobre obje­tivos mil­itares y la inser­ción de unidades tác­ti­cas para ase­gu­rar la deten­ción de Maduro y Flo­res, que luego fueron traslada­dos fuera de Venezuela; el des­ti­no final no ha sido con­fir­ma­do ofi­cial­mente.

El con­tex­to pre­vio a esta acción incluyó sem­anas de aumen­to de la pre­sión mil­i­tar y políti­ca por parte de Wash­ing­ton, con despliegue de unidades navales y aéreas en el Caribe y ante­ri­ores ataques con drones dirigi­dos a lo que Esta­dos Unidos cal­i­ficó como obje­tivos vin­cu­la­dos al nar­cotrá­fi­co.

La operación rep­re­sen­ta una escal­a­da abrup­ta en la relación entre Wash­ing­ton y Cara­cas y ha gen­er­a­do reac­ciones encon­tradas a niv­el inter­na­cional, con gob­ier­nos que con­de­nan lo ocur­ri­do y otros que apoy­an la inter­ven­ción. La situación políti­ca y human­i­taria en Venezuela sigue sien­do incier­ta mien­tras se esper­an may­ores pre­ci­siones ofi­ciales sobre la operación y el futuro inmedi­a­to del lid­er­az­go en el país.

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