21 de abril de 2026

Dieron de alta al niño que sobrevivió al vuelco del colectivo en el arroyo Yazá: médicos y enfermeros hicieron una emotiva despedida

niño que sobrevivió al vuelco del colectivo en el arroyo Yazá

Mueblería HyG

El Hos­pi­tal Sam­ic de Oberá infor­mó este martes que Ale­jan­dro Aquino, el niño de 12 años que sobre­vivió al trági­co acci­dente del colec­ti­vo en el arroyo Yazá, recibió el alta médi­ca. El menor había per­maneci­do inter­na­do tras sufrir una frac­tura en el bra­zo y múlti­ples cortes, pro­duc­to del impacto del vehícu­lo que cayó al cauce del arroyo sobre la Ruta Nacional 14, en Cam­po Viera.

Des­de el cen­tro de salud, el per­son­al médi­co y de enfer­mería des­pidió al joven con un men­saje de admiración: “Con el corazón lleno de amor y el alma valiente, este niño se con­vir­tió en un ver­dadero héroe, demostran­do que el cora­je no depende de la edad, sino de la fuerza del corazón”.

El dramático relato de Alejandro

Durante su recu­peración, Ale­jan­dro había brinda­do un tes­ti­mo­nio que refle­jó la mag­ni­tud del hor­ror vivi­do aque­l­la madru­ga­da. Recordó que se encon­tra­ba despier­to en el momen­to del impacto y que su padre inten­tó pro­te­gerlo segun­dos antes de la caí­da: “Esta­ba despier­to para el momen­to del choque y sen­tí el frenón de golpe que pegó el colec­ti­vo. Y jus­to cuan­do el colec­ti­vo frenó, mi papá se lev­an­tó y me abrazó rápi­do. Cuan­do me abrazó, me asusté. Y cuan­do me abrazó, el colec­ti­vo se empezó a descon­tro­lar”.

El niño perdió el conocimien­to por algunos min­u­tos y volvió en sí cuan­do el vehícu­lo ya esta­ba sumergi­do en el agua. “Has­ta el momen­to lo que yo me acuer­do fue que dimos una vuelta y ahí se ve que yo me pegué en la cabeza. Quedé incon­sciente por var­ios min­u­tos has­ta que lleg­amos al final del puente. Bien aba­jo, la mitad del colec­ti­vo ya esta­ba hun­di­da en el arroyo Yazá”, relató.

A pesar de sus heri­das, Ale­jan­dro no dejó de pedir ayu­da. Deses­per­a­do por la condi­ción de su padre, que tenía difi­cul­tades para res­pi­rar, gri­ta­ba una y otra vez: “Yo seguía gri­tan­do, aux­ilio, ayu­da, porque mi papá ape­nas podía res­pi­rar. Decía, por lo menos si no nos pueden sacar, hagan un agu­jero para que mi papá respire. Y yo gri­ta­ba, gri­ta­ba, has­ta que los bomberos se per­cataron de mí y fueron a rescatarnos.”

Final­mente, los rescatis­tas cor­taron parte del techo del colec­ti­vo para lib­er­ar a ambos. El menor fue traslada­do al Hos­pi­tal Sam­ic de Oberá, donde recibió aten­ción médi­ca y psi­cológ­i­ca.

Un mensaje de conciencia

Antes de recibir el alta, Ale­jan­dro dejó un men­saje que con­movió a todos los que sigu­ieron su his­to­ria: “Yo quiero dejar un men­saje para la gente que si lle­ga a beber alco­hol o cosas así, por favor, no vayan a salir a la ruta, porque gente así como nosotros, inocentes, que no hici­mos nada, ter­mi­namos pagan­do lesiones, rup­turas y todo eso por cul­pa de gente que no pien­sa dos veces las cosas.”

El caso de Ale­jan­dro se con­vir­tió en un sím­bo­lo de for­t­aleza y esper­an­za en medio de una trage­dia que dejó nueve víc­ti­mas fatales y más de veinte heri­dos. Su his­to­ria humana, mar­ca­da por el instin­to de su padre y su pro­pio cora­je, resume el dolor y la resilien­cia que dejó una de las peo­res trage­dias viales en la his­to­ria reciente de Misiones.

Fuente: Misiones Online

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