21 de abril de 2026

Día del Hipertenso en la Argentina: nuevas recomendaciones claves de los expertos

Día del Hipertenso en la Argentina

Mueblería HyG

Hoy, 14 de sep­tiem­bre, es el Día del Hiperten­so en la Argenti­na. Es la efeméride elegi­da por la Sociedad Argenti­na de Hiperten­sión Arte­r­i­al (SAHA) para infor­mar y con­ci­en­ti­zar sobre la pre­ven­ción y el con­trol de la pre­sión arte­r­i­al.

La elec­ción de la fecha se vin­cu­la a que 14 de sep­tiem­bre recuer­da a los val­ores 140/90 mmHg. A par­tir de esos val­ores, los médi­cos pueden diag­nos­ticar que una per­sona tiene hiperten­sión arte­r­i­al.

Se tra­ta de una enfer­medad que afec­ta a más de un ter­cio de la población adul­ta en el país y se aso­cia a enfer­medades del corazón, ataques cere­brales, prob­le­mas en los vasos san­guí­neos y daño renal.

De acuer­do con el per­fil sobre la Argenti­na elab­o­ra­do por la Orga­ni­zación Mundi­al de la Salud (OMS) en 2023, sólo el 58% de las per­sonas con hiperten­sión esta­ban diag­nos­ti­cadas y el 41% recibía tratamien­to. Sin embar­go, solo el 15% tiene la pre­sión bien con­tro­la­da.

Ante este esce­nario, la Sociedad Argenti­na de Hiperten­sión Arte­r­i­al (SAHA), la Fed­eración Argenti­na de Car­di­ología y la Sociedad Argenti­na de Car­di­ología elab­o­raron el Con­sen­so Argenti­no de Hiperten­sión Arte­r­i­al 2025.

El con­sen­so pre­sen­ta siete recomen­da­ciones prin­ci­pales que apun­tan a mejo­rar la cal­i­dad del diag­nós­ti­co y el mane­jo de esta afec­ción fre­cuente:

1. Con­sumo de pota­sio

Se acon­se­ja el aumen­to del con­sumo del pota­sio a través de la ali­mentación diaria para la may­oría de quienes viv­en con hiperten­sión, excep­to para quienes tienen enfer­medad renal avan­za­da.

El pota­sio se encuen­tra en fru­tas, ver­duras y legum­bres, y resul­ta clave para man­ten­er baja la pre­sión arte­r­i­al.

El aumen­to del pota­sio ayu­da a con­trar­restar los efec­tos del sodio, uno de los grandes impul­sores de la pre­sión alta. De esta man­era se favorece el equi­lib­rio en el cuer­po des­de eta­pas tem­pranas.

2. Pro­bióti­cos en la ali­mentación

Los exper­tos recomen­daron sumar pro­bióti­cos, que están pre­sentes en pro­duc­tos fer­men­ta­dos como yogur y kéfir.

Los pro­bióti­cos son organ­is­mos vivos que colab­o­ran con la salud intesti­nal y aho­ra, según nuevas prue­bas, pueden ayu­dar al con­trol de la pre­sión arte­r­i­al.

La prop­ues­ta incluye inte­grar estos ali­men­tos salud­ables como com­ple­men­to de una estrate­gia inte­gral, sin reem­plazar la med­icación ni otros cam­bios de esti­lo de vida.

3. Com­bi­nación de med­icación des­de el ini­cio

El uso de la com­bi­nación de medica­men­tos anti­hiperten­sivos des­de el prin­ci­pio se pos­tu­la aho­ra como lo ide­al como tratamien­to.

Antes se indi­ca­ba al paciente un solo fár­ma­co y se ajusta­ba recién si la pre­sión no baja­ba lo sufi­ciente.

“El ini­cio tem­pra­no con ter­apia com­bi­na­da per­mite alcan­zar las metas de con­trol más ráp­i­da­mente y mejo­rar la adheren­cia”, expli­ca el doc­tor Nicolás Ren­na, inves­ti­gador del Con­icet, médi­co cardiól­o­go, ex pres­i­dente de la SAHA y pro­fe­sor de la Fac­ul­tad de Cien­cias Médi­cas de la Uni­ver­si­dad Nacional de Cuyo.

Con la com­bi­nación se inten­ta dis­minuir el aban­dono del tratamien­to y dis­minuir de man­era rel­e­vante el ries­go car­dio­vas­cu­lar.

4. Se fijó un obje­ti­vo nue­vo del tratamien­to

El con­sen­so con­sid­eró como pre­sión nor­mal a ten­er cifras menores de 130/80 mmHg. Si una per­sona tiene más de 140/90, se diag­nos­ti­ca hiperten­sión.

“Con la com­bi­nación de tratamien­to, se bus­ca un obje­ti­vo ter­apéu­ti­co que es 130/80 y no menos de 120/70. Es impor­tante que se haga un seguimien­to a los pacientes que logren ese obje­ti­vo y reduz­can el ries­go de pade­cer com­pli­ca­ciones por ten­er hiperten­sión”, men­cionó Ren­na.

5. Elim­i­nación del niv­el 3 de hiperten­sión

Antes se con­sid­er­a­ban tres cat­e­gorías cuan­do una per­sona recibía el diag­nós­ti­co de hiperten­sión. La cat­e­goría de hiperten­sión niv­el 3 desa­pare­ció.

El con­sen­so la unifi­ca con el niv­el 2, al basarse en la simil­i­tud de su pronós­ti­co clíni­co y en la necesi­dad de agilizar la aten­ción.

De este modo se bus­ca facil­i­tar el diag­nós­ti­co y el comien­zo del tratamien­to en quienes pre­sen­tan cifras muy ele­vadas. Se evi­tarán demor­as en la aten­ción.

6. Nue­va visión sobre urgen­cias hiperten­si­vas

El con­cep­to de «urgen­cia hiperten­si­va» dejó de uti­lizarse. Según el análi­sis del con­sen­so, la may­oría de las con­sul­tas con pre­sión alta no pre­sen­tan daños agu­dos y la aten­ción de emer­gen­cia muchas veces es innece­saria.

“Se deja de uti­lizar el tér­mi­no ‘urgen­cia hiperten­si­va’, ya que no rep­re­sen­ta una ver­dadera urgen­cia y con fre­cuen­cia con­duce a tratamien­tos innece­sar­ios”, define el con­sen­so.

La aten­ción médi­ca se des­ti­na a quienes pre­sen­tan daños en órganos como corazón, cere­bro o riñón.

7. Enfoque en el ambi­ente y el estrés

El papel de fac­tores ambi­en­tales y el estrés recibió aten­ción espe­cial por primera vez.

En el con­sen­so se men­cionó la influ­en­cia del rui­do, la con­t­a­m­i­nación del aire y las situa­ciones emo­cionales como des­en­ca­denantes o agra­vantes de la hiperten­sión.

Este cam­bio extiende la pre­ven­ción más allá de la med­icación, e impul­sa estrate­gias como la vida en ambi­entes salud­ables y la gestión emo­cional como her­ramien­tas para cuidar la pre­sión.

Las siete recomen­da­ciones bus­can facil­i­tar el diag­nós­ti­co, ampli­ar la pre­ven­ción y lograr mejor con­trol con her­ramien­tas sim­ples y cotid­i­anas.

La doc­to­ra Judith Zil­ber­man, a car­go de la sec­ción Hiperten­sión arte­r­i­al del Hos­pi­tal Arg­erich de la ciu­dad de Buenos Aires, comen­tó: “Se actu­al­izó tam­bién la guía de tratamien­to y seguimien­to de los pacientes que deben ten­er en cuen­ta los pro­fe­sion­ales de salud. El buen reg­istro de la pre­sión arte­r­i­al es muy impor­tante”.

Tam­bién señaló que el nue­vo con­sen­so con­sid­eró más a la salud de las mujeres. “Se incluyeron difer­entes algo­rit­mos para indicar los tratamien­tos para mujeres con hiperten­sión. Hay con­sid­era­ciones especí­fi­cas des­de la per­spec­ti­va de género basadas en evi­den­cias cien­tí­fi­cas”.

Fuente: Infobae

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