24 de mayo de 2026

Consensos y tensiones a 50 años del golpe de Estado de 1976

Consensos y tensiones a 50 años del golpe de Estado de 1976

Mueblería HyG

Memo­ria, jus­ti­cia y democ­ra­cia con­viv­en con ten­siones y nuevas for­mas de desapego políti­co. A medio siglo del ini­cio de la últi­ma dic­tadu­ra cívi­co-mil­i­tar, la sociedad reafir­ma la democ­ra­cia, pero debate cómo inter­pre­tar su pasa­do reciente y cre­cen los mat­ices en la lec­tura del pasa­do.

medio siglo del ini­cio de la últi­ma dic­tadu­ra cívi­co mil­i­tar en la Argenti­na, la relación de la sociedad con su pasa­do reciente no es un obje­to de museo, sino una con­struc­ción viva, dinámi­ca y car­ga­da de ten­siones. La inves­ti­gación con­jun­ta entre Pulsar.UBA y el CELS, que com­bi­na una fase cual­i­ta­ti­va de gru­pos focales con una encues­ta nacional de 1.136 casos, ofrece una radi­ografía pro­fun­da sobre cómo el país proce­sa este perío­do en pleno 2026.

Pese al paso del tiem­po, el tema no parece haber caí­do en el olvi­do. El 71% de los argenti­nos afir­ma cono­cer “mucho” o “bas­tante” sobre el perío­do 1976–1983. El recuer­do parece estruc­turarse sobre con­cep­tos claros puesto que las pal­abras más uti­lizadas por los entre­vis­ta­dos para definir esa eta­pa son “desa­pare­ci­dos”, “repre­sión” y “vio­len­cia estatal”. El 63% sostiene que no hubo motivos que jus­ti­ficaran el golpe insti­tu­cional, frente a un 27% que opinan lo con­trario. Y existe un amplio con­sen­so sobre la necesi­dad de man­ten­er abier­ta la búsque­da de jus­ti­cia ya que ante la pre­gun­ta de si “Es nece­sario que el Esta­do siga juz­gan­do a los mil­itares” el 70% de la población man­i­fi­es­ta estar muy o bas­tante de acuer­do esta afir­ma­ción.

A pesar de la con­de­na gen­er­al, per­sis­ten dos inter­preta­ciones sobre el accionar del gob­ier­no mil­i­tar. Quienes lo car­ac­ter­i­zan como “una dic­tadu­ra que llevó a cabo un plan sis­temáti­co de desapari­ción de per­sonas y vio­lación de dere­chos humanos” (61%), que es la visión pre­dom­i­nante, espe­cial­mente entre mujeres, per­sonas con may­or niv­el educa­ti­vo y res­i­dentes del AMBA y quienes optan por definir­lo como “un gob­ier­no que encaró una lucha con­tra el ter­ror­is­mo, en la que pudo haber habido exce­sos” (32%) que aún en minoría, no deja de ser un número sig­ni­fica­ti­vo.

Estos mar­cos inter­pre­ta­tivos deben ser leí­dos en un con­tex­to más amplio, puesto que tam­bién el 71% con­sid­er­an que la dic­tadu­ra del 76–83 fue “mala” y “muy mala”, el 19% “reg­u­lar” y solo el 7% la recuer­dan como “bue­na” y “muy bue­na”. Es decir, la mira­da favor­able hacia la dic­tadu­ra mil­i­tar, aún en las inter­preta­ciones menos con­de­na­to­rias, no dejan de ser exigua.

Al con­sul­tar sobre la posi­bil­i­dad de un nue­vo golpe de esta­do encon­tramos que este esce­nario se percibe como algo “fuera de la his­to­ria”, “imprac­ti­ca­ble” o “impen­sa­do”. El 83% de los encues­ta­dos con­sid­era “poco” o “nada prob­a­ble” que vuel­va a haber una dic­tadu­ra en Argenti­na y se fun­da­men­ta en que la sociedad no lo per­mi­tiría. El tra­ba­jo de inves­ti­gación cual­i­ta­ti­va nos per­mi­tió com­pren­der que por lo gen­er­al la sociedad argenti­na imag­i­na que la propia población sal­dría masi­va­mente a las calles para impedir­lo, habría reclam­os inter­na­cionales o bien imped­i­men­tos de mag­ni­tud que harían naufra­gar cualquier inten­to.

Democracia y nuevas generaciones

Este pacto democráti­co adquiere mat­ices especí­fi­cos en las nuevas gen­era­ciones. Recien­te­mente encues­ta­mos 2500 estu­di­antes de entre 16 y 18 años para un estu­dio en con­jun­to con la aso­ciación con­cien­cia. Este seg­men­to, que además de estar cer­ca de ingre­sar al mer­ca­do lab­o­ral podrá votar el año que viene, es obje­to de muchas espec­u­la­ciones pero ¿que sabe­mos real­mente de ellos?

Como dato cen­tral podemos afir­mar que estos jóvenes tienen una clara fal­ta de apego hacia la políti­ca. El 69% man­i­fi­es­ta ten­er poco o nulo interés en la mate­ria. De hecho la baja rel­e­van­cia que tiene la políti­ca en su vida parece refle­jarse en la for­ma en la que estable­cen rela­ciones per­son­ales ya que el 59% rec­haza la idea que se pue­da juz­gar si una per­sona es bue­na o mala por sus opin­iones políti­cas, el 64% afir­ma ten­er ami­gos con ideas opues­tas y has­ta el 61% afir­ma que podría estar en pare­ja con una per­sona que ten­ga ideas políti­cas opues­tas a las suyas.

Otro de los hal­laz­gos intere­santes del informe surge al cruzar la baja fre­cuen­cia de con­ver­sación políti­ca en el hog­ar con la alta coin­ci­den­cia ide­ológ­i­ca. Aunque solo el 33% dice hablar de políti­ca con su famil­ia, la simetría de pen­samien­to es abru­mado­ra: el 80% de los jóvenes dice coin­cidir “siem­pre” o “a veces” con las opin­iones políti­cas de sus padres. Solo un esca­so 10% man­i­fi­es­ta una dis­crep­an­cia casi total con sus famil­ias.

Este cúmu­lo de datos per­miten vis­lum­brar que aunque exis­ten ten­siones dis­cur­si­vas sobre el pasa­do y seg­men­tos ale­ja­dos de la políti­ca tradi­cional, la relación entre los argenti­nos y la democ­ra­cia mues­tra señales muy pos­i­ti­vas. Los argenti­nos mues­tran hoy que, aún tenien­do poca con­fi­an­za en la diri­gen­cia y los par­tidos políti­cos, el 85% con­sid­era que la democ­ra­cia es preferi­ble a cualquier otra for­ma de gob­ier­no. Afir­man en un 90% que es impor­tante vivir en un país democráti­co como tam­bién dan señales inequívo­cas respec­to a la impor­tan­cia del respeto por la división de poderes y val­o­ran la com­pleti­tud de los mandatos pres­i­den­ciales. Como con­clusión podemos decir que más allá de las difer­en­cias que recono­ce­mos exis­ten entre nosotros, la democ­ra­cia sigue sien­do el esce­nario que elegi­mos para dis­cu­tir el país que quer­e­mos.

Fuente: Ámbito
Autor: Máx­i­mo Reina, sociól­o­go, Mg en Antropología e inves­ti­gador del Obser­va­to­rio Pulsar.UBA.

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