Caraguatay: mujer ratificó ante la Justicia la denuncia por abuso contra el intendente Mario Peyer pero no puede ser detenido por sus fueros

Mueblería HyG

La mujer que denun­ció por pre­sun­to acoso y abu­so sex­u­al al inten­dente de Caraguatay volvió a declarar ante la Jus­ti­cia y amplió su tes­ti­mo­nio. La causa sigue avan­zan­do mien­tras rige una restric­ción de acer­camien­to.

La denun­ciante se pre­sen­tó este miér­coles ante el Juz­ga­do de Instruc­ción Uno de Puer­to Rico para rat­i­ficar la acusación con­tra el inten­dente de Caraguatay, Mario Darío Pey­er.

La audi­en­cia se real­izó ante el juez Manuel Balan­da Gómez. Según fuentes vin­cu­ladas a la causa, la mujer reit­eró los hechos denun­ci­a­dos y aportó nuevos detalles sobre los episo­dios.

Durante su declaración tam­bién habría men­ciona­do a una per­sona que podría ser cita­da como tes­ti­go, ya que habría pres­en­ci­a­do situa­ciones pre­vias vin­cu­ladas a pre­sun­tos episo­dios de acoso.


Puntos Clave

  • La denun­ciante rat­i­ficó su acusación ante el juez.
  • La causa se trami­ta en Puer­to Rico, Misiones.
  • La mujer aportó nuevos detalles y posi­bles tes­ti­gos.
  • La Jus­ti­cia dis­pu­so restric­ción de acer­camien­to.
  • El inten­dente posee fueros como fun­cionario elec­to.

Qué dice la denuncia y cómo sigue la causa

La causa se ini­ció el 25 de febrero tras la pre­sentación real­iza­da por una tra­ba­jado­ra del Con­ce­jo Delib­er­ante de Caraguatay ante la fis­calía.

Según su denun­cia, los episo­dios habrían comen­za­do con acer­camien­tos inde­bidos y pos­te­ri­or­mente se habría pro­duci­do un abu­so den­tro de una ofic­i­na del edi­fi­cio leg­isla­ti­vo local.

Uno de los hechos denun­ci­a­dos habría ocur­ri­do el 8 de julio de 2024, cuan­do el inten­dente la citó a su despa­cho para tratar cues­tiones lab­o­rales y habría inten­ta­do acari­cia­r­le las manos.

El episo­dio más grave, de acuer­do con el rela­to de la denun­ciante, habría ocur­ri­do el 4 de sep­tiem­bre, cuan­do el jefe comu­nal fue al Con­ce­jo Delib­er­ante con una caja de bom­bones por el Día de la Sec­re­taria y, den­tro de una ofic­i­na, habría tra­ba­do la puer­ta y abu­sa­do de ella.

La pre­sentación judi­cial tam­bién sostiene que, luego de ese hecho, el inten­dente habría ame­naza­do con posi­bles repre­salias lab­o­rales con­tra el esposo de la mujer si avan­z­a­ba con la denun­cia.

Por tratarse de un fun­cionario elec­to, el inten­dente cuen­ta con fueros, lo que impi­de su deten­ción mien­tras no se ini­cie un pro­ce­so de desa­fuero. En para­le­lo, la Jus­ti­cia ordenó una restric­ción de acer­camien­to para evi­tar cualquier con­tac­to entre las partes.

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