20 de abril de 2026

Un hombre mató a su esposa, la tiró en un aljibe y se suicidó

Un hombre mató a su esposa y se suicidó

Mueblería HyG

El fis­cal Elio Mari lid­era la inves­ti­gación sobre un posi­ble asesina­to y sui­cidio en Cha­co, donde una mujer fue hal­la­da en un aljibe y su esposo sin vida en la casa. Se encon­tró tam­bién a una mujer con Alzheimer encer­ra­da en el lugar.

En la local­i­dad de Her­moso Cam­po, Cha­co, una comu­nidad con­mo­ciona­da alertó a las autori­dades sobre la desapari­ción de una pare­ja res­i­dente. La Policía, al inspec­cionar la vivien­da, encon­tró los cuer­pos de la mujer y su esposo, además de una ter­cera per­sona con Alzheimer encer­ra­da en la casa.

Hallazgo macabro y una mujer desorientada

Los veci­nos, pre­ocu­pa­dos por la ausen­cia de Nor­ma Rob­le­do, de 58 años, y Tel­mo Gómez, de 68, se pusieron en con­tac­to con la Policía. Los agentes, al lle­gar al domi­cilio, notaron que la entra­da esta­ba blo­quea­da des­de el inte­ri­or. Con la ayu­da de un famil­iar, lograron ingre­sar por la puer­ta trasera y comen­zaron a inves­ti­gar tan­to el inte­ri­or como el exte­ri­or de la propiedad. En el patio, cer­ca del aljibe, des­cubrieron el cuer­po de Nor­ma en avan­za­do esta­do de descom­posi­ción, con­fir­man­do así que había sido víc­ti­ma de un femi­cidio.

Un hacha encontrada y días sin saber de ellos: detalles del femicidio de  Hermoso Campo | Diario Chaco

Más tarde, el cadáver de Tel­mo fue hal­la­do en otro sec­tor de la casa, lo que reforzó la hipóte­sis de un asesina­to segui­do de sui­cidio. Den­tro de la vivien­da, encon­traron a una mujer des­ori­en­ta­da, diag­nos­ti­ca­da con Alzheimer, quien había per­maneci­do encer­ra­da durante días sin recibir ayu­da.

Bajo la direc­ción del fis­cal Elio Mari, el equipo de inves­ti­gación se trasladó al lugar para realizar las primeras dili­gen­cias. Los cuer­pos fueron envi­a­dos a la morgue de Char­ra­ta para realizarles la autop­sia cor­re­spon­di­ente.

La Policía tam­bién recogió prue­bas de la esce­na, incluyen­do un hacha, una soga, ojo­tas y un telé­fono celu­lar, que podrían esclare­cer los motivos detrás de esta trág­i­ca secuen­cia de even­tos.

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