19 de abril de 2026

Sospechan que una empleada doméstica participó en un millonario robo de joyas en Posadas

Robo millonario en Eldorado

Mueblería HyG

Una mujer de 63 años denun­ció un mil­lonario robo en su depar­ta­men­to ubi­ca­do sobre la aveni­da Roque Pérez, en Posadas, y señaló como prin­ci­pal sospe­chosa a su emplea­da domés­ti­ca, Guadalupe, de 22 años, a quien acusa de haber orga­ni­za­do un plan para sus­traer­le dinero y joyas por un val­or esti­ma­do en más de 100 mil dólares.

Según el rela­to de la víc­ti­ma, el hecho ocur­rió el lunes por la tarde, cuan­do regresó a su hog­ar en un horario inusu­al y notó señales fuera de lo común. “Cuan­do llegué, todo parecía nor­mal, pero me llamó la aten­ción que no se hubiera coci­na­do. En mi casa siem­pre se come tem­pra­no y no había ras­tro de comi­da”, con­tó en diál­o­go con Misiones Online.

Poco después, la joven le explicó que había recibido un lla­ma­do tele­fóni­co en el que una supues­ta pri­ma de la dueña, lla­ma­da Andrea, le orden­a­ba entre­gar sus joyeros. “Yo no ten­go ningu­na pri­ma Andrea”, aclaró la denun­ciante, que al ingre­sar a su habitación encon­tró los joyeros vacíos, el placar forza­do y todas sus perte­nen­cias revueltas.

Según la emplea­da, entregó los obje­tos a un hom­bre que la esper­a­ba afuera del edi­fi­cio. Sin embar­go, la dueña de casa duda de esa ver­sión y sostiene que Guadalupe fue parte del plan: “Ella simuló que la engañaron, pero hay detalles que no coin­ci­den. Me dijo que su celu­lar no fun­ciona­ba, pero habíamos habla­do una hora antes. Además, usó un cuchil­lo de coci­na y un palo de amasar para forzar los mue­bles, algo que un estafa­do no haría”.

La mujer tam­bién expresó pre­ocu­pación por la seguri­dad de su madre de 92 años, quien vive con ella y habría sido pre­sion­a­da por la emplea­da para entre­gar más obje­tos de val­or. “Menos mal que no nos hizo nada, mi mamá pudo haber sido agre­di­da si se resistía”, expresó.

Inves­ti­gación en cur­so
La Policía de Misiones inves­ti­ga el caso como una posi­ble estafa tele­fóni­ca. Des­de la fuerza indi­caron que Guadalupe habría recibido un lla­ma­do donde se le indi­ca­ba que su empleado­ra no podía comu­ni­carse y debía entre­gar los bienes a un descono­ci­do. No obstante, los inves­ti­gadores no descar­tan la hipóte­sis de una com­pli­ci­dad direc­ta en el robo.

Agentes de la Unidad Region­al I y la Direc­ción de Ciber­crimen tra­ba­jan para iden­ti­ficar al hom­bre que retiró los obje­tos. En para­le­lo, la víc­ti­ma evalúa ini­ciar acciones legales con­tra su ex emplea­da.

El mon­to sus­traí­do no fue pre­cisa­do ofi­cial­mente, pero la damnifi­ca­da esti­ma que supera los 100 mil dólares, con­sideran­do que solo uno de los relo­jes roba­dos está val­u­a­do en cin­co mil dólares.

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