El jefe de Bomberos Voluntarios de Campo Viera, Clemente Ferreira, describió el intenso operativo de rescate tras la tragedia del arroyo Yazá, donde murieron nueve personas y 29 resultaron heridas. Más de 150 rescatistas trabajaron durante más de seis horas para asistir a las víctimas y salvar 28 vidas en condiciones extremas.
La madrugada del domingo marcó una de las jornadas más duras para los equipos de emergencia de Misiones. El jefe de Bomberos Voluntarios de Campo Viera, Clemente Ferreira, relató cómo se desarrolló el operativo tras el choque entre un micro y un automóvil sobre el arroyo Yazá, que dejó nueve muertos y decenas de heridos.
Ferreira contó que el primer aviso llegó desde la comisaría local y que, de inmediato, activó el sistema de alerta para movilizar a su equipo. “Cuando llegamos, el panorama era devastador. Coordinamos con los bomberos de Oberá para rescatar primero a los que aún estaban con vida”, relató.
El operativo se extendió por más de seis horas y contó con la participación de más de 150 personas entre bomberos, policías, personal de emergencias médicas y trabajadores municipales. El micro había caído unos 20 metros hasta el cauce del arroyo, lo que obligó a los rescatistas a descender con cuerdas y a trabajar dentro del agua para evitar casos de hipotermia.
“Aplicamos un sistema de triage para priorizar a los heridos más graves. Fue una tarea muy difícil porque el acceso era complicado y había personas atrapadas dentro del colectivo y otras en el agua”, explicó Ferreira, quien destacó la coordinación entre las fuerzas y la rapidez con la que se logró asistir a las víctimas.
El jefe de bomberos reconoció que se trató de un episodio sin precedentes. “Nos preparamos para todo tipo de emergencias, pero esto superó cualquier experiencia anterior. El dolor y la magnitud del hecho nos marcaron profundamente, aunque también nos dejaron la satisfacción de haber podido salvar vidas”, reflexionó.
La tragedia del arroyo Yazá, considerada una de las peores en los últimos años en Misiones, continúa bajo investigación judicial. Las pericias confirmaron que el conductor del Ford Focus conducía con intoxicación alcohólica aguda, mientras que el chofer y el guarda del micro no tenían alcohol en sangre. El siniestro dejó una profunda huella en toda la provincia.




