17 de abril de 2026

Padres denuncian a un maestro por manipular y fotografiar a alumnos en El Soberbio

Padres denuncian a un maestro por manipular y fotografiar a alumnos en El Soberbio

Mueblería HyG

La comu­nidad educa­ti­va de la Escuela 617, una de las insti­tu­ciones más antiguas y queri­das de la local­i­dad de El Sober­bio, atraviesa momen­tos de con­mo­ción tras cono­cerse múlti­ples denun­cias con­tra un docente de sép­ti­mo gra­do acu­sa­do de encer­rar a estu­di­antes en la sala de infor­máti­ca y tomar­les fotografías inde­bidas. “Les pedía que se saquen parte de la ropa y que hagan pos­es”, ase­guró un padre.

“Esta­mos muy, muy pre­ocu­pa­dos, muy con­ster­na­dos con todo lo que está pasan­do. Hoy debería ser un día de cel­e­bración por asue­to del Día del Estu­di­ante y en cam­bio esta­mos atrav­es­an­do una situación dis­tin­ta y real­mente pre­ocu­pante”, expresó Aldo Pérez, padre de una de las niñas afec­tadas.

El hom­bre recordó que su hija había man­i­fes­ta­do resisten­cia para asi­s­tir al turno tarde des­de hacía sem­anas, algo que al prin­ci­pio atribuyeron a excusas propias de la edad.

“Siem­pre había un moti­vo, dolor de pan­za, llu­via, cualquier cosa. No quería ir. Aho­ra enten­demos que era por miedo. El viernes pasa­do una com­pañera llegó llo­ran­do y le con­tó a su mamá que el mae­stro las llev­a­ba a la sala de infor­máti­ca, las encerra­ba y les pedía que se quiten parte de la ropa para tomar­les fotografías”, rev­eló.

Ante esta situación, var­ios padres se orga­ni­zaron y acud­ieron a la policía. “Ese mis­mo día se radi­caron tres denun­cias. Para el domin­go ya había ocho, todas con­tra el mis­mo pro­fe­sor, con relatos sim­i­lares de los chicos”, pre­cisó.

Según indicó, los tes­ti­mo­nios no solo cor­re­spon­den al actu­al ciclo lec­ti­vo, sino tam­bién a años ante­ri­ores. “Inclu­so hay ver­siones de que tam­bién lo hacía con varones”.

El padre cues­tionó además la respues­ta de las autori­dades esco­lares. “Una mamá había adver­tido a otra docente, pero no se tomaron medi­das de pro­tec­ción. No nos avis­aron a los padres ni hicieron nada con­tra el pro­fe­sor. Eso nos angus­tia y nos eno­ja, porque los adul­tos que podían haber mane­ja­do mejor la situación lo min­i­mizaron”.

El modus operandi

Sobre el modus operan­di del acu­sa­do, detal­ló: “Toma­ba una eval­u­ación sor­pre­sa, los chicos no aprob­a­ban y luego la úni­ca for­ma de lev­an­tar la mate­ria era el ‘reto’. Y el reto sig­nifi­ca­ba sacarse parte de la ropa para que él le tomara fotografía. Era la excusa que él le ponía”.

Inclu­sive, de acuer­do con la nar­ración de las pequeñas las manip­u­la­ba con pre­mios, sor­te­os y regal­i­tos. “Todo como una especie de chan­ta­je ya bas­tante aceita­do en mecan­is­mo, como para obten­er lo que él quería, que era quedarse solo con algu­na de las niñas”.

Para evi­tar que tra­scien­da lo ocur­ri­do, la arti­maña de este mae­stro de pri­maria con­sistía en come­ter el ilíc­i­to con un solo menor a la vez. «Encer­ra­do solo en un aula, o en la de infor­máti­ca, o en el gra­do, pero era una alum­na y el pro­fe­sor, pidién­dole que se saque parte de su ropa, ya sea calza­do, media, eso es ropa. Y le hacía hac­er pos­es, las acosta­ba arri­ba de la mesa», man­i­festó.

Ante la inter­ro­gante de las niñas por el des­ti­no de ese mate­r­i­al, «él siem­pre daba una ver­sión dis­tin­ta, que esta­ba hacien­do un catál­o­go de pies para una pelícu­la de ter­ror, que le envi­a­ba a la her­mana porque la her­mana le pedía, dis­tin­tas excusas para tomar­le las fotografías».

Los tes­ti­mo­nios de las alum­nas tam­bién evi­den­cian que habían desar­rol­la­do estrate­gias propias para inter­rum­pir las situa­ciones de encier­ro.

“Tenían un sis­tema entre ellas, una gol­pea­ba la puer­ta, otra inventa­ba excusas para entrar como que tenía que entre­gar­le la car­pe­ta y así rescatar a la ami­ga que esta­ba aden­tro. Nues­tras chi­cas tenían una especie de pro­to­co­lo para sal­var a las que qued­a­ban aden­tro con el mae­stro”, relató  el prog­en­i­tor con con­ster­nación.

“Mañana ten­emos reunión con la direc­to­ra. Nos ade­lan­taron que el docente no va a estar, pero sí la maes­tra que fue adver­ti­da y no hizo nada. Los padres están muy bravos. No enten­demos cómo nadie se dio cuen­ta de lo que ocur­ría. Para nosotros es difí­cil creer que lo ignor­a­ban”, agregó.

Final­mente, el hom­bre insis­tió en que las respon­s­abil­i­dades deben ser asum­i­das no solo por el pro­fe­sor denun­ci­a­do, sino tam­bién por quienes, según su visión, no actu­aron a tiem­po.

“Si un adul­to sabía que había un docente encer­ra­do con un alum­no y no hizo nada, ya es gravísi­mo. Quer­e­mos que todos los que tuvieron respon­s­abil­i­dad paguen su cul­pa. No sabe­mos si quisieron pro­te­ger al mae­stro o a la escuela, pero dejaron que esto ocur­ra y esto es muy grave”, remar­có.

Fuente: Misiones Online

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