5 de diciembre de 2025

Monitoreo clave para la adaptación de “Pará” y sus cachorros tras su histórica relocalización en la selva misionera

A más de un mes del trasla­do de la yaguareté “Pará” y sus crías, equipos téc­ni­cos mantienen un seguimien­to per­ma­nente para eval­u­ar su adaptación en un entorno seguro, tras inter­venir ante un ries­go críti­co.

A poco más de un mes de la relo­cal­ización de la yaguareté Pará y sus dos cachor­ros, el mon­i­toreo se volvió deter­mi­nante para acom­pañar su adaptación al nue­vo ter­ri­to­rio. La hem­bra atraviesa una eta­pa deci­si­va: asen­tarse en el ambi­ente sil­vestre y garan­ti­zar la super­viven­cia de sus crías luego de un esce­nario que había puesto en ries­go al grupo famil­iar. Tras eval­u­ar todas las alter­na­ti­vas posi­bles, el trasla­do con­tro­la­do se con­vir­tió en la úni­ca medi­da viable para pro­te­ger­los.

El oper­a­ti­vo, real­iza­do en octubre, rep­re­sen­tó un hecho sin prece­dentes a niv­el mundi­al: nun­ca antes se había conc­re­ta­do la traslo­cación de una hem­bra sil­vestre con cachor­ros des­de un entorno de alto ries­go hacia otro sec­tor de la sel­va. El pro­ced­imien­to fue dis­eña­do por equipos espe­cial­iza­dos y ajus­ta­do al com­por­tamien­to nat­ur­al del yaguareté, con el obje­ti­vo de max­i­mizar sus posi­bil­i­dades de adaptación.

La decisión fue adop­ta­da de man­era con­jun­ta por las insti­tu­ciones que inte­gran la Sub­comisión Sel­va Paranaense para la Con­ser­vación del Yaguareté: el Min­is­te­rio de Ecología, el IMiBio, Proyec­to Yaguareté (CeI­BA-CON­ICET), Fun­dación Azara, Güirá Oga, Par­ques Nacionales y Aves Argenti­nas. Todas coin­ci­dieron en que la inter­ven­ción era urgente ante la gravedad del esce­nario.

Durante la lib­eración, las jaulas de la madre y sus crías fueron ubi­cadas frente a frente para garan­ti­zar el reconocimien­to entre ellos. Cámaras tram­pa reg­is­traron el momen­to en que la hem­bra sal­ió al monte. Si bien el egre­so de los cachor­ros no quedó reg­istra­do, se evitó cualquier con­tac­to humano que pudiera alter­ar su com­por­tamien­to.

Las primeras recor­ri­das téc­ni­cas no mostraron señales pre­ocu­pantes. En los días sigu­ientes, las nuevas detec­ciones con­fir­maron que la hem­bra sostiene desplaza­mien­tos nor­males y una cor­rec­ta adaptación al entorno. Actual­mente, el seguimien­to se real­iza medi­ante un col­lar satelital colo­ca­do en el ejem­plar adul­to. Los cachor­ros, aún demasi­a­do pequeños, no pueden por­tar este tipo de dis­pos­i­tivos, por lo que su situación no puede deter­mi­narse de for­ma pre­cisa; sin embar­go, no exis­ten indi­cios de ries­gos fuera de lo esper­a­do para su desar­rol­lo en lib­er­tad.

El área per­manece bajo mon­i­toreo per­ma­nente con patrul­la­jes, cámaras tram­pa y recor­ri­das de bajo impacto. Toda infor­ma­ción se mane­ja con estric­ta con­fi­den­cial­i­dad, ya que difundir ubi­ca­ciones podría com­pro­m­e­ter la seguri­dad de los ani­males. La expe­ri­en­cia reciente de la yaguareté Açai, en el Par­que Nacional El Impen­e­tra­ble —de quien no se tienen reg­istros tras su relo­cal­ización—, recuer­da la frag­ili­dad de estos pro­ce­sos y la necesi­dad de respetar los tiem­pos nat­u­rales de la especie.

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