17 de abril de 2026

“Votar es una fiesta”: la lección de Mónica, una jubilada de 78 años que inspira con su compromiso democrático

Mónica una jubilada de 78 años votar es una fiesta

Mueblería HyG

A sus 78 años, Móni­ca Berto­lac­ci­ni, com­er­ciante y jubi­la­da de Eldo­ra­do, Misiones se acer­có a votar acom­paña­da de su nieto, a pesar de no ten­er la obligación. Ori­un­da de Oberá, definió el acto elec­toral como “una fies­ta” y recordó los tiem­pos en que no podía votar. “Ejercer el voto es vivir la democ­ra­cia”, expresó.

El kilómetro 10 de Eldo­ra­do amaneció con movimien­to, con famil­ias acer­cán­dose a cumplir con su deber cívi­co. Entre ellos, una mujer de son­risa amplia y paso firme llamó la aten­ción. Móni­ca Berto­lac­ci­ni, de 78 años, llegó acom­paña­da de su nieto a la Escuela Provin­cial N.º 666 para emi­tir su voto.

Naci­da en Oberá, Móni­ca vive hace décadas en Eldo­ra­do, donde tam­bién es cono­ci­da por su activi­dad como com­er­ciante. Aunque por su edad no tiene la obligación de votar, decidió par­tic­i­par una vez más. “Votar es una fies­ta”, dijo con emo­ción, recor­dan­do una época en la que ese dere­cho no existía para todos.

Escuela Provincial Nº 666 de Eldorado, Misiones el día de la votación

He vivi­do momen­tos donde no podíamos votar. Por eso, mien­tras pue­da venir, lo voy a hac­er. Es mi man­era de agrade­cer la democ­ra­cia que ten­emos”, expresó con con­vic­ción, dejan­do ver en sus pal­abras la expe­ri­en­cia de una gen­eración que cono­ció de cer­ca el val­or de la lib­er­tad cívi­ca.

Para Móni­ca, el voto es la expre­sión más pura de la igual­dad. “Todos somos iguales, des­de los pres­i­dentes has­ta cada ciu­dadano”, afir­mó. Con esa frase sen­cil­la y con­tun­dente, resum­ió el sen­ti­do más pro­fun­do del sufra­gio uni­ver­sal.

La veci­na tam­bién com­par­tió su impre­sión sobre la Bole­ta Úni­ca, imple­men­ta­da en estas elec­ciones. “Me resultó muy fácil”, comen­tó. “Vivien­do, uno aprende, pero fue sim­ple y claro”, agregó, refle­jan­do la nat­u­ral­i­dad con la que asum­ió el cam­bio del sis­tema.

Móni­ca llegó acom­paña­da por su famil­ia, que la mira­ba con admiración. Su nieto la ayudó a trasladarse y fue tes­ti­go de una lec­ción que no se enseña en los libros: la del com­pro­miso con la democ­ra­cia.

Antes de reti­rarse, Móni­ca dejó un deseo que resonó entre quienes la escuch­a­ban: “Espero que la patria gane”. En tiem­pos de des­en­can­to, su voz recordó que cada voto es un acto de esper­an­za y que, mien­tras haya per­sonas como ella, la democ­ra­cia seguirá viva en el corazón de los argenti­nos.

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