1 de julio de 2026

La abogada argentina Agostina Paez irá a juicio en Brasil por injuria racial y podría enfrentar hasta 15 años de prisión

Mueblería HyG

La joven argenti­na acu­sa­da de racis­mo en Brasil sigue con arresto domi­cil­iario y tobillera elec­tróni­ca en Río de Janeiro. Su juicio arran­ca el 24 de mar­zo y la nue­va defen­sa ya admi­tió que “cometió un error”.

La situación judi­cial de Agosti­na Páez dio un giro clave en Brasil: la joven argenti­na acu­sa­da de injuria racial seguirá con arresto domi­cil­iario y tobillera elec­tróni­ca en Río de Janeiro mien­tras avan­za la causa en su con­tra.

El juicio comen­zará el próx­i­mo 24 de mar­zo, con la primera audi­en­cia de instruc­ción y juzgamien­to por un episo­dio ocur­ri­do a la sal­i­da de un boliche en Ipane­ma.

Según explicó su nue­va abo­ga­da, Car­la Jun­queira, la fis­calía impul­sa un con­cur­so mate­r­i­al de deli­tos, lo que agra­va de for­ma impor­tante el esce­nario penal.

De acuer­do con esa inter­pretación, la pena mín­i­ma acu­mu­la­da podría alcan­zar los seis años de prisión efec­ti­va, ya que supera el umbral de los cua­tro años. En el peor esce­nario, la con­de­na podría lle­gar has­ta 15 años.

La acusación se sostiene sobre tres car­gos de injuria racial vin­cu­la­dos a dis­tin­tos hechos: un video que se viral­izó en redes, declara­ciones de pre­sun­tas víc­ti­mas y otro reg­istro graba­do den­tro del bar.

Sin embar­go, la defen­sa sostiene que no exi­s­tirían prue­bas sól­i­das para respal­dar dos de esas tres imputa­ciones.


Puntos Clave

  • Agosti­na Páez sigue con arresto domi­cil­iario en Río de Janeiro.
  • Lle­va dos meses con tobillera elec­tróni­ca en Brasil.
  • El juicio comen­zará el 24 de mar­zo.
  • Está acu­sa­da por tres car­gos de injuria racial.
  • La fis­calía bus­ca un con­cur­so mate­r­i­al de deli­tos.
  • La pena mín­i­ma podría ser de 6 años de prisión efec­ti­va.
  • En el esce­nario más severo, la con­de­na podría lle­gar a 15 años.
  • La nue­va defen­sa cam­bió la estrate­gia y dejó de negar el hecho.
  • La joven tam­bién denun­ció ame­nazas en redes sociales.

La defensa cambió todo: “Ella lo hizo, se equivocó”

El caso dio un vuel­co total con la lle­ga­da de Car­la Jun­queira, quien reem­plazó al abo­ga­do ante­ri­or por difer­en­cias en la estrate­gia de defen­sa.

La nue­va letra­da aban­donó la pos­tu­ra de negación y adop­tó un enfoque com­ple­ta­mente dis­tin­to: ya no se dis­cu­tirá si el hecho ocur­rió o no, sino las con­se­cuen­cias jurídi­cas y la pro­por­cional­i­dad de la acusación.

Ella lo hizo, se equiv­ocó y cometió un deli­to”, sos­tu­vo la abo­ga­da, mar­can­do un cam­bio de alto impacto en la causa.

En línea con esa nue­va estrate­gia, la propia Agosti­na Páez difundió un audio en el que recono­ció su error y pidió dis­cul­pas.

He cometi­do un error del cual he apren­di­do”, expresó la joven, quien ase­guró que actuó des­de el eno­jo y que hoy está afrontan­do las con­se­cuen­cias.

Además, planteó que lo ocur­ri­do rep­re­sen­ta un apren­diza­je per­son­al y dijo esper­ar que el caso tam­bién fun­cione como ejem­p­lo para otros argenti­nos.


Mientras espera el juicio, también denunció amenazas

En para­le­lo, la defen­sa inten­tó que la Jus­ti­cia brasileña revoque las medi­das caute­lares para que Páez pue­da seguir el pro­ce­so des­de Argenti­na, pero has­ta aho­ra todos los pedi­dos fueron rec­haz­a­dos.

Las autori­dades sostienen que el acuer­do bilat­er­al entre ambos país­es no apli­ca durante la eta­pa de instruc­ción, por lo que deberá per­manecer en Brasil has­ta nue­vo avi­so.

A esto se suma una nue­va denun­cia por ame­nazas en redes sociales, luego de que la joven com­partiera men­sajes intim­ida­to­rios recibidos en Insta­gram.

Uno de los tex­tos, según relató, habría sido envi­a­do por un usuario que se hizo pasar por el Coman­do Ver­mel­ho, una orga­ni­zación crim­i­nal brasileña, y ase­gura­ba que la esta­ban vig­i­lan­do frente al lugar donde se hospe­da.

Con el juicio a días de comen­zar, el caso sigue suman­do ten­sión judi­cial, exposi­ción públi­ca y un fuerte debate sobre racis­mo, redes sociales y con­se­cuen­cias penales fuera del país.

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