En la primera audiencia del juicio, Arnoldo Schoenfisch, sobreviviente y padre del acusado, sorprendió al declarar que él asesinó a su esposa y no su hijo, principal imputado del caso.
Un inesperado giro marcó la primera audiencia del juicio oral por el crimen de Faustina Antúnez (56), ocurrido el 20 de mayo de 2020 en Santiago de Liniers, en el que el principal sospechoso es su hijo, Pablo Schoenfisch (23).
Durante la jornada inicial ante el Tribunal Penal Uno de Eldorado, declaró como testigo el exintendente Arnoldo Schoenfisch, quien además fue víctima del ataque que lo dejó ciego. Su testimonio, imprevisto y contundente, alteró por completo el curso del debate judicial.
“Estábamos acostados con mi esposa, discutimos un poco, estaba desorientado. Agarré el arma, la asesiné y después me quise suicidar”, expresó el exjefe comunal ante los jueces. Luego agregó: “Me quedé sorprendido por la situación y llamé a mi hermano desde la ventana, porque no sabía qué hacer. Pablo es inocente, yo hice todo y tengo que ser el imputado”.
Sus palabras generaron conmoción en la sala y obligaron al tribunal, presidido por la jueza Adriana Andino, a disponer un cuarto intermedio para evaluar la situación.
El fiscal Federico Rodríguez calificó las declaraciones de “una mentira de una persona en estado de indefensión y un falso testimonio”, asegurando que se trata de “una estrategia previamente descartada” por la defensa anterior del acusado.
Tras más de una hora de deliberación, el tribunal resolvió continuar con el debate este martes a las 8:30 horas, a fin de seguir recibiendo testimonios y analizar las pruebas del caso.
El juicio busca esclarecer el asesinato de Faustina Antúnez y el ataque armado contra Arnoldo Schoenfisch, hechos ocurridos en el domicilio familiar hace más de cuatro años, y por los cuales su hijo Pablo enfrenta cargos de homicidio y tentativa de homicidio agravado.




