Un operativo llevado a cabo este martes en un geriátrico de Posadas, ordenado por el juez de Instrucción 2, Juan Manuel Monte, desencadenó una serie de allanamientos tanto en el establecimiento como en la vivienda de la propietaria, Norma A. R. La intervención policial, junto con personal de la Gendarmería Nacional y autoridades judiciales, fue motivada por denuncias de explotación laboral y maltrato hacia los residentes del centro de atención, presentadas por dos trabajadoras.
Las denuncias de las trabajadoras
Las denuncias provienen de Yesenia M. y Darlyn M., dos hermanas de la localidad de Leandro N. Alem, quienes fueron contratadas en enero de este año bajo la promesa de un salario de 400.000 pesos y condiciones laborales formales. Sin embargo, al llegar al geriátrico, ambas señalaron que las condiciones eran muy diferentes a lo prometido. Las trabajadoras alegaron que se les obligaba a cumplir jornadas laborales excesivas, no solo en el geriátrico, sino también en domicilios particulares, sin descanso adecuado ni alimentación.
Expulsión y reacciones violentas
En su testimonio ante la policía, Yesenia y Darlyn detallaron que, el 27 de febrero, después de exigir explicaciones sobre su situación laboral, fueron expulsadas del lugar por la propietaria, quien reaccionó de manera violenta. Posteriormente, las trabajadoras abandonaron el empleo, temiendo ser cómplices de los hechos denunciados, y se refugiaron en la casa de un conocido.
Investigación y hallazgos en el geriátrico
De acuerdo con fuentes del Juzgado, durante el operativo se constató que el geriátrico no contaba con la habilitación correspondiente. Además, se recibieron denuncias sobre la explotación laboral de los empleados, la escasa alimentación que se proporcionaba y el trato deficiente hacia los adultos mayores residentes en el establecimiento. Aunque las denuncias también mencionaban la posibilidad de explotación sexual, este aspecto aún está siendo investigado.
En el momento del allanamiento, en el geriátrico se encontraban dos adultos mayores y un joven con dificultades motrices y psicológicas. Afortunadamente, todos se encontraban en buen estado de salud y no expresaron quejas sobre el trato recibido. No obstante, las autoridades no pudieron confirmar hasta el momento la existencia de delitos penales en el lugar.
Investigación en curso
A pesar de que no se comprobaron delitos penales, la investigación continúa. Se están realizando pericias en los teléfonos celulares de las denunciantes para avanzar en el caso. Además, el caso fue derivado a diversas entidades, entre ellas el Ministerio de Trabajo, el Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de Salud, la Comisión de Buenas Prácticas en Contexto de Encierro y la Municipalidad, para que intervengan en áreas clave como gerontología, habilitación y situación laboral en el establecimiento.




