Los nuevos indicios surgidos en la escena modificaron el enfoque inicial de la investigación. La autopsia será determinante para establecer qué ocurrió.
La investigación por la muerte de la mujer policía hallada sin vida en su vivienda de Montecarlo sumó en las últimas horas elementos que reforzaron la necesidad de profundizar las pericias para reconstruir la mecánica del hecho.
Según confiaron fuentes vinculadas al expediente, en el lugar donde fue encontrado el cuerpo los peritos secuestraron dos vainas servidas, mientras que el examen preliminar reveló lesiones visibles en los brazos, particularmente en la zona de la muñeca y heridas cortantes en los codos.
Estos indicios incorporaron nuevas variables al análisis que llevan adelante los investigadores, que no descartan ninguna hipótesis y aguardan los resultados de la autopsia para determinar las circunstancias de la muerte.
De acuerdo a los datos incorporados al legajo, la pareja de la mujer fue quien halló el cuerpo y deberá brindar precisiones ante el juzgado interviniente sobre la situación en la que se produjo el hecho, con el objetivo de aportar información para la reconstrucción de la secuencia.
En paralelo, trascendió que la mujer era investigada en una causa por presunta estafa agravada vinculada a un supuesto traslado irregular, expediente en el que días atrás se habían realizado medidas judiciales.
Las actuaciones continúan bajo la órbita de la Justicia y con intervención de peritos especializados, mientras se esperan los resultados de los estudios forenses que podrían aportar datos relevantes para el esclarecimiento del caso.
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