12 de junio de 2026

Excarcelaron al detenido por la muerte del caballo rescatado y la causa apunta ahora a otro sospechoso

Mueblería HyG

La Jus­ti­cia liberó a Mar­cos L., detenido diez días por mal­tra­to ani­mal, tras sur­gir prue­bas que ori­en­tarían la causa hacia otro sospe­choso, señal­a­do como el ver­dadero dueño y pre­sun­to respon­s­able del dete­ri­oro del cabal­lo.

La causa por la muerte de un cabal­lo rescata­do en Posadas dio un giro sig­ni­fica­ti­vo tras la excarcelación de Mar­cos L. (53), quien per­maneció detenido durante diez días acu­sa­do de aban­dono y mal­tra­to ani­mal. La medi­da se resolvió luego de un dic­ta­men fis­cal favor­able, mien­tras nuevas prue­bas reori­en­tan la inves­ti­gación hacia otro hom­bre, señal­a­do como el ver­dadero dueño del equino y pre­sun­to respon­s­able direc­to de las condi­ciones extremas en las que fue hal­la­do.

El caso se ini­ció el sába­do 22 de noviem­bre, cuan­do un cabal­lo en esta­do críti­co fue encon­tra­do por la policía y traslada­do a la Fun­dación Libre Relin­cho. El informe vet­eri­nario deter­minó que el ani­mal sufría bajo peso, ane­mia sev­era, debil­i­dad extrema y lesiones aso­ci­adas a trac­ción exce­si­va. A pesar de los cuida­dos, murió días después debido a una lesión irre­versible en la cadera y al dete­ri­oro gen­er­al pro­duc­to del mal­tra­to pro­lon­ga­do.

Mar­cos L. fue detenido por vivir en la zona donde apare­ció el ani­mal, pero su famil­ia sos­tu­vo des­de el ini­cio que no era el dueño y que inclu­so había inten­ta­do asi­s­tir­lo. “Ese cabal­li­to no era nue­stro. Apare­ció porque el chico (el dueño) no se hizo car­go”, expresó su esposa, Nél­i­da Ozo­rio, quien ase­guró que el cabal­lo fue lle­va­do con vida por la mon­ta­da, comía y toma­ba agua.

El abo­ga­do defen­sor, Adrián Gian­i­ni (MP 6432), cal­i­ficó la deten­ción como resul­ta­do de una inter­pretación errónea de los hechos. “Fueron ellos quienes pidieron aux­ilio cuan­do vieron que la situación no iba a pros­per­ar. Lo tuvieron solo horas”, ase­guró. Además, con­fir­mó que la causa cuen­ta con prue­bas que iden­ti­f­i­can al supuesto dueño real del ani­mal: “Hay men­sajes entre él y el hijo de la seño­ra. Lo apor­ta­mos a la causa”.

Nuevas pruebas y cambio en la dirección de la causa

La inves­ti­gación avan­za con la inmi­nente incor­po­ración de telé­fonos y comu­ni­ca­ciones que vin­cu­lan al nue­vo sospe­choso con situa­ciones pre­vias de mal­tra­to. Según Gian­i­ni, en los men­sajes este indi­vid­uo sug­ería gol­pear al cabal­lo para forzar­lo a lev­an­tarse, lo que con­sti­tuye —a juicio de la defen­sa— un indi­cio con­tun­dente de tra­to abu­si­vo y con­trario a cualquier prác­ti­ca de recu­peración san­i­taria.

Los informes vet­eri­nar­ios incor­po­ra­dos al expe­di­ente reforzaron la hipóte­sis de un mal­tra­to pro­lon­ga­do: el cabal­lo pre­senta­ba lesiones com­pat­i­bles con trac­ción exce­si­va, ane­mia sev­era, bajo peso y una lesión irre­versible en la cadera.

Con la excarcelación de Mar­cos L. y la apari­ción de nuevos ele­men­tos, la causa se encam­i­na hacia la imputación del pre­sun­to dueño del ani­mal, mien­tras se anal­izan las respon­s­abil­i­dades penales por el esta­do de aban­dono y mal­tra­to que derivaron en su muerte.

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