La fuerte caída del consumo interno golpea a la actividad maderera. Expertos advierten cierres masivos de aserraderos y señalan que tecnología, eficiencia energética y exportaciones serán claves para enfrentar un 2026 desafiante.
El sector forestoindustrial argentino cierra el año con uno de los escenarios más críticos de las últimas décadas, marcado por una profunda retracción del consumo interno, cierres de aserraderos y una creciente concentración de la actividad en pocas empresas con capacidad de inversión.
El consultor Ronald Vera trazó un duro diagnóstico al señalar que la crisis actual funciona como un proceso de “selección natural” dentro del sector. “Esto es una zaranda. De los más de 800 aserraderos que tenemos en Argentina, estimo que no quedarán más de 200”, afirmó, comparando la situación con la vivida durante la crisis de 2001.
Según explicó, el 80% de la producción maderera depende del mercado interno, hoy prácticamente paralizado. “Hay empresas que están deteniendo la producción porque no tienen pedidos para enero ni febrero. Esta situación podría extenderse al menos durante los primeros cuatro o cinco meses del año próximo”, advirtió.
En este contexto, la exportación aparece como un salvavidas, aunque con márgenes mínimos o incluso negativos. “Muchos empresarios venden por debajo del costo para no perder al cliente internacional. Es una inversión para sostener presencia afuera”, explicó Vera.
Pese al panorama adverso, se registran importantes inversiones en el sector, especialmente en Corrientes y Misiones. Empresas como Eucadera SA, Acon Timber, Laharrague-Chodorge, Pindó, Forestal Las Marías y Toll Maderas apuestan a tecnología de punta, eficiencia energética y diversificación de mercados, incluso con llegada a Medio Oriente y el Sudeste Asiático.
Sin embargo, el especialista remarcó que esta transformación deja afuera a la mayoría de las pymes familiares, que no cuentan con recursos para modernizarse. “Las que cerraron o suspendieron personal difícilmente vuelvan a abrir. Hoy hay aserraderos en venta por todos lados”, sostuvo.
El escenario regional también suma complejidad. Vera señaló que las políticas arancelarias de Estados Unidos afectaron gravemente a Brasil, impactando de manera indirecta en toda Sudamérica y profundizando la crisis del mercado maderero.
De cara a 2026, el consultor anticipó un sector más reducido y altamente competitivo. “Un grupo pequeño de empresas va a despegarse del resto, con estrategias comerciales agresivas. El otro grupo tendrá serias dificultades para refinanciar deudas y sostenerse”, indicó, al tiempo que pidió políticas públicas que contemplen al sector productivo.
“La eficiencia energética y la tecnología ya no son opcionales: son la única vía de supervivencia”, concluyó.
Con información de El Territorio




