A un mes de la tragedia en el arroyo Yazá, el jefe de bomberos voluntarios de Campo Viera relató el operativo que dejó nueve muertos y marcó un antes y un después por su magnitud y dramatismo en Misiones.
A un mes del trágico siniestro en el arroyo Yazá que dejó nueve víctimas fatales y marcó un antes y un después en Misiones, el jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Campo Viera, Clemente Ferreira, reconstruyó el operativo que definió como “una escena desgarradora” y uno de los desafíos más grandes en la historia de los rescates provinciales.
En diálogo radial, Ferreira relató cómo comenzó aquella madrugada del 26 de octubre, cuando la alerta los sorprendió poco antes de las 5:00. “Cuando me llamó la policía y activé el sistema Alertor, en cinco minutos ya estábamos equipándonos. Uno imagina un accidente, pero jamás pensé lo que realmente había pasado”, sostuvo.
Un escenario caótico y el trabajo contrarreloj
Al llegar al lugar, el panorama superó cualquier expectativa. “Se escuchaban gritos de personas pidiendo auxilio, gente arrastrada por el agua, policías metidos en el arroyo intentando sacar a quienes se iban por la corriente”, recordó.
La gravedad del hecho exigió una coordinación inmediata con Bomberos de Oberá y otras fuerzas. Según relató Ferreira, el objetivo fue claro: “Rescatar a la mayor cantidad de personas con vida”. La magnitud del trabajo fue tal que “se perdió la noción del tiempo”; recién al mediodía lograron retirar a la última víctima atrapada entre los hierros del colectivo.
Ferreira remarcó que la provincia nunca había enfrentado un siniestro similar. “No hay precedentes en Misiones de un accidente así. Hemos trabajado en muchos siniestros en la Ruta 14 y en la Provincial 6, pero nada comparable con lo del 26 de octubre”.
La vocación voluntaria y el impacto emocional
El bombero también destacó el agradecimiento que reciben de los familiares de los sobrevivientes. “Esa es la mejor paga que podemos tener como voluntarios”, afirmó, subrayando la nobleza del rol: “Dejamos a nuestras familias para arriesgar la vida de forma gratuita”.
A pesar del riesgo, nunca sintió miedo paralizante: “Jamás pensé ‘¿qué hago acá?’. Lo único que querés es ayudar a la mayor cantidad de gente posible”.
La tragedia, aseguró, quedará marcada para siempre: “Es algo que no me voy a olvidar nunca. Mucho menos la gente que sufrió y fue parte de ese doloroso episodio”.




