21 de abril de 2026

El impacto real de reducir el azúcar añadido y los hábitos que recomiendan los expertos

El impacto real de reducir el azúcar añadido

Mueblería HyG

Inves­ti­gadores y dietis­tas, cita­dos por Women’s Health, expli­can cómo reducir el con­sumo puede ben­e­fi­ciar el bien­es­tar físi­co y men­tal, y advierten sobre los ries­gos aso­ci­a­dos a las restric­ciones extremas en la dieta.

La inten­ción de elim­i­nar el azú­car de la dieta ha cobra­do fuerza en redes sociales y foros de salud, alen­ta­da por quienes afir­man mejo­ras nota­bles en su bien­es­tar físi­co y men­tal. Sin embar­go, espe­cial­is­tas en nutri­ción advierten que los extremos no sue­len ser recomend­ables.

Según Women’s Health, los exper­tos pro­po­nen una alter­na­ti­va equi­li­bra­da: cen­trar los esfuer­zos en lim­i­tar el azú­car aña­di­do, con­struyen­do hábitos sostenibles en vez de bus­car una elim­i­nación abso­lu­ta.

¿Qué implica una dieta sin azúcar?

No existe una defini­ción úni­ca de “dieta sin azú­car”, lo cual provo­ca con­fusión. Scott Keat­ley, dietista reg­istra­do (Reg­is­tered Dietit­ian Nutri­tion­ist, RDN) y copropi­etario de Keat­ley Med­ical Nutri­tion Ther­a­py en Nue­va York, explicó a Women’s Health que algu­nas cor­ri­entes pro­mueven la elim­i­nación total de todo tipo de azú­cares, inclu­i­dos los nat­u­rales pre­sentes en fru­tas y lácteos.

Sin embar­go, la vari­ante recomen­da­da se basa en reducir el azú­car aña­di­do al mín­i­mo o a cero, mien­tras se mantienen fru­tas y lácteos sin azú­car en la ali­mentación cotid­i­ana. Keat­ley agregó que la may­oría de las per­sonas intere­sadas en este esti­lo de vida sólo restrin­gen el azú­car aña­di­do y con­tinúan con­sum­ien­do azú­cares nat­u­rales, nece­sar­ios para el fun­cionamien­to del organ­is­mo.El azúcar añadido se encuentraEl azú­car aña­di­do se encuen­tra en bebidas, comi­das preparadas y pro­duc­tos ultra­proce­sa­dos, inclu­so cuan­do no es evi­dente (Ima­gen Ilus­tra­ti­va Infobae)

El azú­car aña­di­do es todo el que se incor­po­ra a los ali­men­tos durante su proce­sa­do o preparación. Esto incluye la miel, el jarabe de arce o de arroz inte­gral. Muchas per­sonas creen que evi­tan el azú­car, pero lo con­sumen de man­era inad­ver­ti­da en bebidas y comi­das preparadas.

Adop­tar una dieta sin azú­car aña­di­do no sig­nifi­ca renun­ciar a la var­iedad o al plac­er de com­er. Keat­ley sub­raya que los ali­men­tos inte­grales –fru­tas, ver­duras, gra­nos enteros, legum­bres, fru­tos sec­os, carnes y pesca­do– están per­mi­ti­dos. El may­or reto rad­i­ca en los proce­sa­dos, en los que es impre­scindible revis­ar la lista de ingre­di­entes para detec­tar azú­cares aña­di­dos como fruc­tosa, glu­cosa o sac­arosa.

Un estu­dio pub­li­ca­do en la revista JAMA Inter­nal Med­i­cine eval­uó a más de 30.000 adul­tos en Esta­dos Unidos y hal­ló que quienes con­sumían el may­or por­centa­je de calorías en for­ma de azú­cares aña­di­dos mostraron un ries­go un 38% may­or de sufrir enfer­medades car­dio­vas­cu­lares que quienes lim­i­taron su inges­ta a solo el 10% de las calorías totales. Estos resul­ta­dos refuerzan la impor­tan­cia de reducir el azú­car aña­di­do como medi­da especí­fi­ca para cuidar la salud car­dio­vas­cu­lar.El consumo excesivo de azúcarEl con­sumo exce­si­vo de azú­car aña­di­do se aso­cia a un may­or ries­go de caries den­tal y enfer­medades metabóli­cas (Ima­gen Ilus­tra­ti­va de Infobae)

Además la evi­den­cia men­cionó los pro­duc­tos altos en azú­car aña­di­do fre­cuente­mente con­tienen grasas sat­u­radas y trans, aso­ci­adas a enfer­medades car­dia­cas. Son pro­duc­tos “fáciles de con­sumir en exce­so” y aumen­tan el ries­go de caries den­tal si no hay una higiene ade­cua­da.

Recomendaciones: equilibrio y atención a señales de alerta

El con­sen­so de los exper­tos con­sul­ta­dos por Women’s Health es que el cuer­po nece­si­ta car­bo­hidratos pre­sentes en ali­men­tos nat­u­rales, no azú­cares aña­di­dos. Keat­ley sugir­ió pri­orizar los azú­cares de ali­men­tos inte­grales y no de bebidas o ultra­proce­sa­dos, para man­ten­er la energía y la sat­is­fac­ción nutri­cional.

Además con­sid­eró seguro lim­i­tar el azú­car aña­di­do, siem­pre que no se llegue al extremo de restringir gru­pos enteros de ali­men­tos y estar aten­tos a señales como ansiedad o sen­sación de pri­vación. Si apare­cen, la dieta nece­si­ta ajustes y may­or equi­lib­rio. No es nece­sario renun­ciar de por vida a un postre oca­sion­al; dis­fru­tar­lo con mod­eración es com­pat­i­ble con una ali­mentación salud­able.Una dieta equilibrada permite consumirUna dieta equi­li­bra­da per­mite con­sumir azú­cares nat­u­rales pre­sentes en fru­tas y lácteos, esen­ciales para el organ­is­mo (Ima­gen Ilus­tra­ti­va Infobae)

La clave, según los espe­cial­is­tas, está en pri­orizar la reduc­ción del azú­car aña­di­do, bus­car el equi­lib­rio y no obse­sion­arse con la per­fec­ción ali­men­ta­ria. Así, resul­ta posi­ble con­stru­ir hábitos sostenibles y cuidar la salud gen­er­al, sin caer en restric­ciones con­trapro­du­centes.

Reducir el azú­car aña­di­do en la dieta es una estrate­gia efi­caz y aval­a­da por la cien­cia para mejo­rar la salud car­dio­vas­cu­lar y metabóli­ca. La clave del éxi­to rad­i­ca en el equi­lib­rio: lim­i­tar los edul­co­rantes indus­tri­ales y pro­duc­tos ultra­proce­sa­dos, sin extrem­is­mos ni obse­siones. Adop­tar este enfoque real­ista per­mite dis­fru­tar de una ali­mentación vari­a­da, pla­cen­tera y sostenible a largo pla­zo, previnien­do ries­gos y con­sol­i­dan­do el bien­es­tar inte­gral.

Fuente: Infobae

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