18 de abril de 2026

El Gobierno nacional habilitó la compra y tenencia de armas semiautomáticas para civiles

El Gobierno nacional habilitó la compra y tenencia de armas semiautomáticas para civiles

Mueblería HyG

El gob­ier­no nacional ofi­cial­izó un nue­vo rég­i­men que per­mite la adquisi­ción y tenen­cia de armas semi­au­tomáti­cas por parte de civiles, una cat­e­goría que esta­ba pro­hibi­da des­de 1995 durante la gestión de Car­los Men­em.

La medi­da fue pub­li­ca­da este miér­coles en el Boletín Ofi­cial bajo el Decre­to 397/2025 y lle­va las fir­mas del pres­i­dente Javier Milei, la min­is­tra de Seguri­dad Patri­cia Bull­rich y el jefe de Gabi­nete Guiller­mo Fran­cos.

La nor­ma­ti­va establece un “rég­i­men de autor­ización espe­cial” que habili­ta a los legí­ti­mos usuar­ios de armas de fuego a adquirir y poseer “armas semi­au­tomáti­cas ali­men­tadas con car­gadores de qui­ta y pon símil fusiles, cara­bi­nas o sub­ame­tral­lado­ras de asalto derivadas de armas de uso mil­i­tar de cal­i­bre supe­ri­or al .22 LR”.

Has­ta aho­ra, este tipo de arma­men­to esta­ba restringi­do a las fuerzas armadas y de seguri­dad, según el decre­to 64/95 que tam­bién había dado ori­gen a la Agen­cia Nacional de Mate­ri­ales Con­tro­la­dos (ANMAC), respon­s­able del con­trol y reg­u­lación de armas en el país.

El nue­vo decre­to plantea que los organ­is­mos de con­trol deben lograr “un par­tic­u­lar equi­lib­rio entre la posi­bil­i­dad de la adquisi­ción o trans­fer­en­cia de tales armas de fuego, con los recau­dos deriva­dos de la seguri­dad públi­ca o común”.

Además, sostiene que la doc­t­ri­na de ANMAC en cuan­to a otorgamien­to de autor­iza­ciones fue “pro­fusa” y que, en este con­tex­to, resul­ta nece­sario “reeval­u­ar los mecan­is­mos dis­puestos para con­tro­lar las armas semi­au­tomáti­cas”.

Para acced­er a este tipo de armas, los usuar­ios deberán acred­i­tar “proba­dos usos deportivos y las demás condi­ciones obje­ti­vas que al efec­to establez­ca la ANMAC”.

Este cam­bio se suma a otras flex­i­bi­liza­ciones en mate­ria de armas impul­sadas por el gob­ier­no de Milei. En 2024, se redu­jo de 21 a 18 años la edad mín­i­ma para trami­tar la Cre­den­cial de Legí­ti­mo Usuario, el doc­u­men­to habil­i­tante para la com­pra de armas. Además, en mayo se anun­ció un pro­ced­imien­to de “Tenen­cia Express”, des­ti­na­do a civiles y miem­bros de fuerzas de seguri­dad que com­pren en armerías, con el fin de agilizar el acce­so a per­misos para armas y muni­ciones.

Actual­mente, el pro­ce­so para obten­er la cre­den­cial aún requiere una instan­cia pres­en­cial, aunque des­de el gob­ier­no lib­er­tario antic­i­paron que “en un mes y medio” estaría disponible de for­ma dig­i­tal. El trámite incluirá com­ple­tar un for­mu­la­rio, pre­sen­tar un exa­m­en psi­cofísi­co fir­ma­do por un pro­fe­sion­al matric­u­la­do, apro­bar un exa­m­en de idonei­dad de tiro, no poseer antecedentes penales y abonar una tasa de $5.000.

Según datos ofi­ciales, hay en Argenti­na 260.348 legí­ti­mos usuar­ios reg­istra­dos con 739.124 armas declar­adas, lo que rep­re­sen­ta un prome­dio de tres armas por usuario. A su vez, exis­ten 479.225 per­misos ven­ci­dos, vin­cu­la­dos a 814.608 armas que algu­na vez fueron reg­istradas pero de las que actual­mente se desconoce el paradero.

En el comu­ni­ca­do ofi­cial, el gob­ier­no nacional argu­men­tó que la nor­ma­ti­va ante­ri­or, con más de tres décadas de vigen­cia, debía ser revisa­da para actu­alizar los mecan­is­mos de con­trol de armas. Según señalaron, es nece­sario alcan­zar un equi­lib­rio entre per­mi­tir la adquisi­ción o trans­fer­en­cia de armas semi­au­tomáti­cas y garan­ti­zar la seguri­dad públi­ca.

Además, expli­caron que “durante más de 30 años, el ex Reg­istro Nacional de Armas y la Anmac han elab­o­ra­do una pro­fusa doc­t­ri­na admin­is­tra­ti­va en torno a las even­tuales autor­iza­ciones que, bajo un rég­i­men de excep­ción al prin­ci­pio de pro­hibi­ción gen­er­al que dimana de la actu­al oper­a­to­ria, ha exper­i­men­ta­do varia­ciones a lo largo de su apli­cación, que en las últi­mas décadas con­ll­e­varon a la apli­cación de cri­te­rios más restric­tivos y rig­urosos ten­di­entes a restringir al mín­i­mo la con­ce­sión de tales per­misos”.

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