21 de abril de 2026

“Mi papá me abrazó antes del choque”: el conmovedor testimonio del niño que sobrevivió a la tragedia del arroyo Yazá

el conmovedor testimonio del niño que sobrevivió a la tragedia del arroyo Yazá

Mueblería HyG

Ale­jan­dro Aquino, un niño de 12 años, sobre­vivió al trági­co acci­dente del colec­ti­vo que cayó al arroyo Yazá. Con un bra­zo frac­tura­do y varias heri­das, relató cómo su padre lo abrazó segun­dos antes del impacto y cómo pidió ayu­da deses­per­ada­mente has­ta que los bomberos los rescataron del inte­ri­or del vehícu­lo.

El tes­ti­mo­nio de Ale­jan­dro Aquino, de 12 años, rev­ela la dimen­sión humana detrás de la trage­dia vial ocur­ri­da en el arroyo Yazá. El joven via­ja­ba con su padre en el colec­ti­vo de la empre­sa Sol del Norte cuan­do el vehícu­lo chocó con­tra un automóvil y cayó al cauce, dejan­do nueve muer­tos y 29 heri­dos.

Ale­jan­dro recordó que esta­ba despier­to cuan­do sin­tió el fre­na­zo repenti­no. “Mi papá se lev­an­tó y me abrazó rápi­do. Cuan­do me abrazó, el colec­ti­vo se empezó a descon­tro­lar”, con­tó. Segun­dos después perdió el conocimien­to y des­pertó den­tro del agua, con parte del colec­ti­vo hun­di­do.

“Yo gri­ta­ba, pedía aux­ilio, porque mi papá ape­nas podía res­pi­rar. Les pedía que hagan un agu­jero para que él pudiera res­pi­rar”, relató con emo­ción. A pesar del dolor por su bra­zo frac­tura­do y los cortes que sufrió, el niño no dejó de pedir ayu­da has­ta que los bomberos lograron encon­trar­los.

Los rescatis­tas cor­taron el techo del vehícu­lo y realizaron una aber­tu­ra para que el aire lle­gara has­ta donde esta­ban atra­pa­dos. Esa acción per­mi­tió esta­bi­lizar a su padre y rescatar a ambos con vida tras var­ios min­u­tos de angus­tia y deses­peración.

Antes de finalizar su rela­to, Ale­jan­dro dejó un men­saje que con­movió a toda la provin­cia: “Quiero decir­le a la gente que si toma alco­hol, no mane­je. Por cul­pa de esas deci­siones, per­sonas inocentes como nosotros ter­mi­namos sufrien­do”. Su tes­ti­mo­nio resume el dolor, la esper­an­za y la valen­tía de las víc­ti­mas del trági­co sinie­stro del arroyo Yazá.

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