La madre fue detenida como parte de la investigación por el abuso que sufría la niña por parte del padrastro. La Justicia resguardó a los hermanos y avanza sobre responsabilidades del entorno familiar.
La Justicia de Misiones detuvo a la madre de Gabriela Benítez, la niña de 12 años de Colonia Victoria que murió el 17 de noviembre luego de un mes de internación tras intentar suicidarse. El caso cobró trascendencia por la denuncia de abuso sexual que involucraba al padrastro, quien ya se encontraba detenido desde antes del fallecimiento. Como medida de protección, los hermanos menores quedaron al cuidado de la abuela materna.
La docente Gabriela Baray, quien acompañó a la estudiante durante dos períodos escolares, reconstruyó los días previos al hecho y el modo en que la escuela intervino. Recordó que la niña era reservada y muy tímida: “Era muy introvertida, muy callada. Le costaba participar. Hacía trabajos grupales, pero siempre con sus dos amiguitas”. La maestra señaló que nunca recibió una revelación directa por parte de Gabriela sobre la situación de abuso.
La distancia del núcleo familiar adulto también se reflejaba en la escuela. “La mamá no era una persona presente. El padrastro me mencionó que tenían problemas económicos, que había días que no tenían nada para comer”, relató Baray, quien remarcó que nunca pidieron ayuda institucional.
La contradicción entre los relatos fue uno de los primeros signos de alarma. “El padrastro vino a contarnos que la nena se intentó suicidar. Al día siguiente, una de sus amigas nos cuenta que la abusaba. Fue un choque emocional enorme”, recordó la docente. Esa declaración de la compañera desencadenó la intervención formal de la escuela.
Tras activarse el protocolo, la institución avanzó en la denuncia. Sin embargo, surgieron dificultades en el procedimiento: “Pedíamos identidad reservada, cosa que no se podía. Cuando el oficial pidió el DNI del denunciante, mi directiva no lo facilitó y terminé haciéndolo yo”, señaló Baray, quien quedó asentada como denunciante.
La docente también visitó a la niña en el hospital. Allí le informaron que estaba en coma y que ya había tenido un intento previo de suicidio a los nueve años. Ese dato reforzó la sospecha de que el abuso era sostenido y prolongado en el tiempo.
La reciente detención de la madre reconfigura la investigación y abre nuevas líneas sobre las responsabilidades del entorno familiar. Según fuentes judiciales, la mujer habría tenido conocimiento de la situación de abuso y habría respondido con violencia cuando la niña intentó contar lo que ocurría.
Baray cerró con un mensaje dirigido a las familias: “Es importantísimo que escuchen. Gabi le contó a su mamá, pero la mamá le respondió con violencia. No le quedó otra que hacer silencio, hasta que pudo hablar con una amiguita. Gracias a esa amiga hoy hay dos detenidos”.
La causa continúa avanzando con nuevas declaraciones y análisis de contexto para determinar las responsabilidades de cada adulto involucrado en la vida de la niña.




