19 de abril de 2026

Despiste fatal en Eldorado: el auto era conducido por un menor de 16 años sin licencia

Despiste fatal en Eldorado

Mueblería HyG

Lucas Gabriel Amar­il­la tenía 18 años y murió tras el vio­len­to choque de un Renault Sandero con­tra una vivien­da; el vehícu­lo era con­duci­do por un menor sin licen­cia.

Se con­fir­mó la iden­ti­dad de la víc­ti­ma fatal del despiste vehic­u­lar ocur­ri­do el jueves por la tarde en la inter­sec­ción de las calles Apari­cio Almei­da y Yabebirí, en la ciu­dad de Eldo­ra­do. Se tra­ta de Lucas Gabriel Amar­il­la, de 18 años, quien perdió la vida en el lugar a raíz del fuerte impacto.

El sinie­stro involu­cró a un automóvil Renault Sandero que cir­cu­la­ba por la calle Kor­nel en sen­ti­do norte–sur y que, por causas que aún se inves­ti­gan, perdió el con­trol. El roda­do impactó primero con­tra un cer­co perime­tral y luego con­tra una vivien­da lin­dante, provo­can­do con­se­cuen­cias fatales.

Como resul­ta­do del choque, Amar­il­la —quien via­ja­ba como acom­pañante— sufrió lesiones de extrema gravedad que derivaron en su fal­l­ec­imien­to inmedi­a­to, según con­fir­maron fuentes poli­ciales que inter­vinieron en el lugar.

El vehícu­lo era con­duci­do por un ado­les­cente de 16 años, iden­ti­fi­ca­do como Fed­eri­co A., quien no con­ta­ba con licen­cia de con­ducir, de acuer­do a la ver­i­fi­cación real­iza­da en el sis­tema munic­i­pal. En el auto via­ja­ban además otros cin­co jóvenes de entre 15 y 17 años.

Los restantes ocu­pantes resul­taron con lesiones leves y fueron traslada­dos al Hos­pi­tal SAMIC de Eldo­ra­do para su aten­ción y eval­u­ación médi­ca. Allí se les prac­ti­caron los tests de alco­holemia, que arro­jaron resul­ta­do neg­a­ti­vo en todos los casos.

El exa­m­en del médi­co poli­cial deter­minó que la causa de muerte de Lucas Amar­il­la fue un trau­ma­tismo de crá­neo grave, con frac­tura de max­i­lar infe­ri­or y de colum­na cer­vi­cal, lesiones com­pat­i­bles con la vio­len­cia del impacto.

Tras el hecho, tra­ba­jaron efec­tivos poli­ciales de la juris­dic­ción, per­son­al de la División Crim­i­nalís­ti­ca, que real­izó las peri­cias téc­ni­cas, y agentes de Ciber­crimen, que secues­traron los telé­fonos celu­lares del con­duc­tor y de los acom­pañantes por orden judi­cial. El cuer­po del joven fue entre­ga­do a sus famil­iares para el vela­to­rio en la funer­aria Díaz, mien­tras la inves­ti­gación con­tinúa para esclare­cer las respon­s­abil­i­dades del trági­co episo­dio.

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