20 de abril de 2026

Cuatro niños fueron rescatados de situaciones de abandono y maltrato en Posadas y Bernardo de Irigoyen

Mueblería HyG

Dos inter­ven­ciones poli­ciales en Misiones per­mi­tieron rescatar a cua­tro menores en grave vul­ner­a­bil­i­dad. Esta­ban sin sus madres, con sig­nos de aban­dono y mal­tra­to. Todos fueron eval­u­a­dos médica­mente y puestos bajo res­guar­do judi­cial.

Cua­tro niños fueron rescata­dos en las últi­mas horas en Posadas y Bernar­do de Irigoyen tras dos inter­ven­ciones poli­ciales que expusieron graves situa­ciones de vul­ner­a­bil­i­dad, aban­dono y pre­sun­to mal­tra­to infan­til. Los menores, de entre 2 y 6 años, fueron puestos bajo res­guar­do y someti­dos a eval­u­a­ciones médi­cas mien­tras avan­za la inves­ti­gación judi­cial.

El primer oper­a­ti­vo ocur­rió esta madru­ga­da, cer­ca de la 1:00, en el bar­rio Cruz del Sur de Posadas. Una joven denun­ció que su her­mana había deja­do a sus hijos —de 6 y 5 años— bajo su cuida­do y que los pequeños relata­ban agre­siones físi­cas y fal­ta de ali­mentación.

La Comis­aría Dec­i­monove­na inter­vi­no de inmedi­a­to y retiró a los niños del domi­cilio. Ambos fueron traslada­dos a Sanidad Poli­cial para ser exam­i­na­dos por pro­fe­sion­ales de la salud, que con­fir­maron sig­nos com­pat­i­bles con mal­tra­to. El caso fue ele­va­do al Juz­ga­do com­pe­tente, que ordenó la deten­ción de la madre, imputa­da por lesiones leves agravadas y bajo inves­ti­gación por aban­dono.

El segun­do pro­ced­imien­to se con­cretó esta mañana, alrede­dor de las 8:20, en Bernar­do de Irigoyen. Per­son­al de la Comis­aría de la Mujer UR-XII, cumplien­do un ofi­cio del Juz­ga­do de Famil­ia de San Pedro, llegó a una vivien­da donde debían res­guardarse dos niños de 2 y 4 años. Al ver­i­ficar que la madre no se encon­tra­ba, los efec­tivos actu­aron de inmedi­a­to: reti­raron a los menores en pres­en­cia de un famil­iar adul­to, los trasladaron al hos­pi­tal local para las eval­u­a­ciones médi­cas cor­re­spon­di­entes y luego quedaron bajo la pro­tec­ción de la Direc­ción de la Niñez, que dis­pu­so su ingre­so a un refu­gio espe­cial­iza­do.

En ambos hechos, la ráp­i­da artic­u­lación entre la Policía y la Jus­ti­cia resultó clave para garan­ti­zar la seguri­dad físi­ca y emo­cional de los menores. Las inves­ti­ga­ciones con­tinúan para deter­mi­nar respon­s­abil­i­dades y ase­gu­rar su pro­tec­ción inte­gral.

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