17 de abril de 2026

Crudo relato de un joven tras ser atropellado y abandonado en Eldorado

Robo millonario en Eldorado

Mueblería HyG

Thi­a­go Páez, de 16 años, con­tó en primera per­sona el dramáti­co momen­to en que fue atro­pel­la­do por una camione­ta y deja­do a su suerte en Eldo­ra­do. Su tes­ti­mo­nio expone la vio­len­cia del impacto y la angus­tia que vivió mien­tras esper­a­ba ayu­da.

Thi­a­go Páez, el joven de 16 años atro­pel­la­do el sába­do por la noche en Eldo­ra­do, brindó un rela­to crudo y detal­la­do sobre el hecho que casi le cues­ta la vida.

Según con­tó, regresa­ba cam­i­nan­do de una jun­ta­da cer­ca de las 22:30 cuan­do una camione­ta RAM lo embis­tió en la inter­sec­ción de las calles Esper­an­za y Ale­ma­nia.

El ado­les­cente ase­guró que el vehícu­lo giró en U y acel­eró hacia él, provocán­dole un fuerte impacto que lo lanzó var­ios met­ros.


“Me chocaron y se rieron”

Thi­a­go relató que golpeó la cabeza con­tra un poste y perdió la visión por unos segun­dos.
“Lo úni­co que escuch­a­ba era que se reían y me decían que me lev­ante”, recordó.

El con­duc­tor y sus acom­pañantes se dieron a la fuga, deján­do­lo heri­do en la calle. Con difi­cul­tad, logró arras­trarse has­ta una casa cer­cana para pedir ayu­da.

“Sen­tía que me iba a morir”, con­fesó, descri­bi­en­do el dolor inten­so y la fal­ta de aire mien­tras esper­a­ba la ambu­lan­cia.


Pun­tos Clave

  • El hecho ocur­rió cer­ca de las 22:30 en Eldo­ra­do
  • El impacto le provocó múlti­ples golpes y pér­di­da de sen­si­bil­i­dad
  • Con­vul­sionó antes de ser traslada­do al hos­pi­tal
  • Los estu­dios descar­taron frac­turas, pero con­fir­maron lesiones impor­tantes
  • La famil­ia pide colab­o­ración para iden­ti­ficar a los respon­s­ables

Inves­ti­gación en cur­so
La denun­cia ya fue rad­i­ca­da y la causa con­tinúa bajo inves­ti­gación. La famil­ia solici­ta a veci­nos que aporten cámaras o infor­ma­ción que per­mi­ta iden­ti­ficar a los ocu­pantes del vehícu­lo que se dio a la fuga.

Thi­a­go ase­guró que el hecho dejó una pro­fun­da mar­ca emo­cional tan­to en él como en sus seres queri­dos.
“A nadie le gus­taría que lo dejen tira­do así”, expresó.

Con infor­ma­ción de Eldópo­lis Radio

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