21 de abril de 2026

Cinco muertes por ahogamiento en Misiones alertan sobre la falta de prevención y de guardavidas

Mueblería HyG

El direc­tor de Seguri­dad Acuáti­ca provin­cial advir­tió que la may­oría de las víc­ti­mas son menores y reclamó la aper­tu­ra de nuevas escue­las de for­ma­ción.

La tem­po­ra­da de ver­a­no todavía no comen­zó con fuerza, pero Misiones ya reg­is­tra cin­co muertes por ahogamien­to. Así lo con­fir­mó el direc­tor de Seguri­dad Acuáti­ca de la provin­cia, Fran­co Baci­galupi, quien expresó su pre­ocu­pación por el aumen­to de casos y la fal­ta de per­son­al capac­i­ta­do en muchas zonas de recreación acuáti­ca.

“Anual­mente ten­emos entre 17 y 20 ahoga­dos por tem­po­ra­da. Puede pare­cer mucho, pero antes de la creación de la Direc­ción hablábamos de más de 90. Sin embar­go, si en esta tem­po­ra­da ya lle­va­mos cin­co, y la may­oría son menores, es pre­ocu­pante”, indicó Baci­galupi en diál­o­go con la pren­sa.

El fun­cionario reit­eró la impor­tan­cia de asi­s­tir solo a bal­n­ear­ios habil­i­ta­dos, como El Brete o Cos­ta Sur en Posadas, donde los munici­p­ios garan­ti­zan la pres­en­cia de guar­davi­das. “En Misiones ten­emos agua en casi toda la cos­ta, además de los arroyos inter­nos, y muchas veces la gente se con­fía del lugar o de su capaci­dad de nado. Esa con­fi­an­za ter­mi­na en trage­dia”, advir­tió.

Riesgos ocultos tras la crecida del río Paraná

Tras el aumen­to de la cota de Yacyretá, el fon­do del río Paraná cam­bió con­sid­er­able­mente. “Hoy el río corre menos, pero hay zonas con cin­co o diez met­ros de pro­fun­di­dad a pocos pasos de la oril­la. Además, quedaron bajo el agua escom­bros, piedras y árboles. A veces uno cree que es una rami­ta y ter­mi­na sien­do un tron­co sumergi­do”, explicó Baci­galupi.

La fal­ta de vis­i­bil­i­dad del agua incre­men­ta el peli­gro. “El agua no es trans­par­ente, no vemos la pro­fun­di­dad ni qué hay aba­jo. Y el hábito de tirarse de cabeza es muy ries­goso: un golpe en la cabeza puede provo­car una lesión cer­vi­cal y un ahogamien­to inmedi­a­to”, alertó.

Zonas críticas sin control

Entre los sec­tores más peli­grosos de Posadas, Baci­galupi men­cionó el área cer­cana al arroyo Már­tires, donde recien­te­mente se ahogó un ado­les­cente. “Es un lugar críti­co. Muchos menores se meten al agua sin con­trol de adul­tos. Nosotros, cuan­do remamos, vemos chicos en esos sec­tores y trata­mos de inter­venir. Pero al estar ale­ja­dos de las arte­rias prin­ci­pales, no hay vig­i­lan­cia con­stante”, lamen­tó.

El fun­cionario recono­ció que tan­to la Pre­fec­tura como la Policía real­izan con­troles, aunque estos resul­tan insu­fi­cientes ante la fal­ta de con­cien­cia social. “Se acer­can, la gente sale del agua, ellos se van… y todos vuel­ven a meterse. Si la gente no colab­o­ra, la pre­ven­ción es imposi­ble”, remar­có.

Faltan guardavidas en el interior

Misiones cuen­ta actual­mente con solo dos escue­las de guar­davi­das, ambas en Posadas —una munic­i­pal y otra provin­cial—, lo que deja sin cober­tu­ra a gran parte del inte­ri­or.

“Nos fal­tan guar­davi­das. Muchos ter­mi­nan yén­dose a Brasil o Por­tu­gal a tra­ba­jar. Habla bien de la cal­i­dad de nues­tra for­ma­ción, pero nos deja sin pro­fe­sion­ales para cubrir los bal­n­ear­ios”, explicó Baci­galupi.

Pro­pu­so crear una escuela en Oberá o Eldo­ra­do, zonas con alta activi­dad recre­ati­va, aunque recono­ció que se nece­si­tan recur­sos e infraestruc­tura. “El cur­sa­do exige pile­tas clima­ti­zadas y una estruc­tura que no todos los munici­p­ios tienen”, pre­cisó.

La car­rera dura unos nueve meses e incluye más de 700 horas de cur­sa­do. “No solo entre­nan físi­ca­mente, tam­bién psi­cológi­ca­mente. Apren­den primeros aux­il­ios, mete­o­rología, leg­is­lación y cómo armar un plan de con­tin­gen­cia. Es una for­ma­ción exi­gente y de mucha respon­s­abil­i­dad”, destacó.

Travesías y fallas en la seguridad fluvial

Con­sul­ta­do sobre el reciente episo­dio en el que una bar­caza casi embis­tió a un grupo de nadadores en el Paraná, a la altura de Cor­ri­entes, Baci­galupi señaló que se trató de una grave fal­la de comu­ni­cación y con­trol.

“Cada vez que una embar­cación de gran porte nave­ga, se debe avis­ar a los desta­ca­men­tos cer­canos para adver­tir a quienes están en el agua. No entien­do cómo no se alertó. Es una fal­la en la cade­na de seguri­dad”, sos­tu­vo.

El fun­cionario recordó una trage­dia per­son­al: su her­mano, Mau­ro, fal­l­e­ció años atrás en un hecho sim­i­lar. “En aquel caso, la bar­caza esta­ba deteni­da. Esta otra venía en movimien­to, con una hélice de más de un metro veinte. Si alguien pasa­ba por ahí, no sobre­vivía. Fue un mila­gro que no haya muer­to nadie”, relató.

Final­mente, Baci­galupi insis­tió en la necesi­dad de reforzar la reg­u­lación flu­vial y la pres­en­cia de equipos de rescate. “Los ríos con trán­si­to flu­vial inten­so nece­si­tan más con­trol y comu­ni­cación entre las autori­dades y los orga­ni­zadores. No puede depen­der solo de la suerte”, con­cluyó.

Con infor­ma­ción de Misiones Online

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