El director de Seguridad Acuática provincial advirtió que la mayoría de las víctimas son menores y reclamó la apertura de nuevas escuelas de formación.
La temporada de verano todavía no comenzó con fuerza, pero Misiones ya registra cinco muertes por ahogamiento. Así lo confirmó el director de Seguridad Acuática de la provincia, Franco Bacigalupi, quien expresó su preocupación por el aumento de casos y la falta de personal capacitado en muchas zonas de recreación acuática.
“Anualmente tenemos entre 17 y 20 ahogados por temporada. Puede parecer mucho, pero antes de la creación de la Dirección hablábamos de más de 90. Sin embargo, si en esta temporada ya llevamos cinco, y la mayoría son menores, es preocupante”, indicó Bacigalupi en diálogo con la prensa.
El funcionario reiteró la importancia de asistir solo a balnearios habilitados, como El Brete o Costa Sur en Posadas, donde los municipios garantizan la presencia de guardavidas. “En Misiones tenemos agua en casi toda la costa, además de los arroyos internos, y muchas veces la gente se confía del lugar o de su capacidad de nado. Esa confianza termina en tragedia”, advirtió.
Riesgos ocultos tras la crecida del río Paraná
Tras el aumento de la cota de Yacyretá, el fondo del río Paraná cambió considerablemente. “Hoy el río corre menos, pero hay zonas con cinco o diez metros de profundidad a pocos pasos de la orilla. Además, quedaron bajo el agua escombros, piedras y árboles. A veces uno cree que es una ramita y termina siendo un tronco sumergido”, explicó Bacigalupi.
La falta de visibilidad del agua incrementa el peligro. “El agua no es transparente, no vemos la profundidad ni qué hay abajo. Y el hábito de tirarse de cabeza es muy riesgoso: un golpe en la cabeza puede provocar una lesión cervical y un ahogamiento inmediato”, alertó.
Zonas críticas sin control
Entre los sectores más peligrosos de Posadas, Bacigalupi mencionó el área cercana al arroyo Mártires, donde recientemente se ahogó un adolescente. “Es un lugar crítico. Muchos menores se meten al agua sin control de adultos. Nosotros, cuando remamos, vemos chicos en esos sectores y tratamos de intervenir. Pero al estar alejados de las arterias principales, no hay vigilancia constante”, lamentó.
El funcionario reconoció que tanto la Prefectura como la Policía realizan controles, aunque estos resultan insuficientes ante la falta de conciencia social. “Se acercan, la gente sale del agua, ellos se van… y todos vuelven a meterse. Si la gente no colabora, la prevención es imposible”, remarcó.
Faltan guardavidas en el interior
Misiones cuenta actualmente con solo dos escuelas de guardavidas, ambas en Posadas —una municipal y otra provincial—, lo que deja sin cobertura a gran parte del interior.
“Nos faltan guardavidas. Muchos terminan yéndose a Brasil o Portugal a trabajar. Habla bien de la calidad de nuestra formación, pero nos deja sin profesionales para cubrir los balnearios”, explicó Bacigalupi.
Propuso crear una escuela en Oberá o Eldorado, zonas con alta actividad recreativa, aunque reconoció que se necesitan recursos e infraestructura. “El cursado exige piletas climatizadas y una estructura que no todos los municipios tienen”, precisó.
La carrera dura unos nueve meses e incluye más de 700 horas de cursado. “No solo entrenan físicamente, también psicológicamente. Aprenden primeros auxilios, meteorología, legislación y cómo armar un plan de contingencia. Es una formación exigente y de mucha responsabilidad”, destacó.
Travesías y fallas en la seguridad fluvial
Consultado sobre el reciente episodio en el que una barcaza casi embistió a un grupo de nadadores en el Paraná, a la altura de Corrientes, Bacigalupi señaló que se trató de una grave falla de comunicación y control.
“Cada vez que una embarcación de gran porte navega, se debe avisar a los destacamentos cercanos para advertir a quienes están en el agua. No entiendo cómo no se alertó. Es una falla en la cadena de seguridad”, sostuvo.
El funcionario recordó una tragedia personal: su hermano, Mauro, falleció años atrás en un hecho similar. “En aquel caso, la barcaza estaba detenida. Esta otra venía en movimiento, con una hélice de más de un metro veinte. Si alguien pasaba por ahí, no sobrevivía. Fue un milagro que no haya muerto nadie”, relató.
Finalmente, Bacigalupi insistió en la necesidad de reforzar la regulación fluvial y la presencia de equipos de rescate. “Los ríos con tránsito fluvial intenso necesitan más control y comunicación entre las autoridades y los organizadores. No puede depender solo de la suerte”, concluyó.
Con información de Misiones Online




