17 de abril de 2026

Confirmaron en la Argentina los primeros tres casos del subclado K de influenza A (H3N2)

Mueblería HyG

La Argenti­na con­fir­mó la detec­ción de los tres primeros casos de influen­za A (H3N2) cor­re­spon­di­entes al sub­cla­do K, una vari­ante que en los últi­mos meses se volvió pre­dom­i­nante en país­es del hem­is­fe­rio norte y que se car­ac­ter­i­za por una may­or capaci­dad de trans­misión. Los casos fueron iden­ti­fi­ca­dos en la Ciu­dad Autóno­ma de Buenos Aires y en la provin­cia de San­ta Cruz, y acti­varon los pro­to­co­los de vig­i­lan­cia epi­demi­ológ­i­ca ante la prox­im­i­dad del invier­no.

La con­fir­ma­ción fue real­iza­da por la Admin­is­tración Nacional de Lab­o­ra­to­rios e Insti­tu­tos de Salud (ANLIS) “Dr. Car­los G. Mal­brán”, a través del Insti­tu­to Nacional de Enfer­medades Infec­ciosas (INEI), medi­ante téc­ni­cas de secuen­ciación genómi­ca. La iden­ti­fi­cación se dio en el mar­co de la Red Nacional de Lab­o­ra­to­rios y de Unidades Cen­tinela que mon­i­tore­an la cir­cu­lación de virus res­pi­ra­to­rios en todo el país.

Según se infor­mó ofi­cial­mente, los casos cor­re­spon­den a dos ado­les­centes res­i­dentes en San­ta Cruz, detec­ta­dos a par­tir del mon­i­toreo ambu­la­to­rio de infec­ciones res­pi­ra­to­rias agu­das, y a un niño que fue inter­na­do en un hos­pi­tal de la Ciu­dad de Buenos Aires. En los tres episo­dios, la evolu­ción clíni­ca fue favor­able y no se reg­is­traron com­pli­ca­ciones. Las autori­dades san­i­tarias no pre­cis­aron si existían antecedentes de via­jes recientes en los pacientes.

Des­de el pun­to de vista epi­demi­ológi­co, el sub­cla­do K pertenece al virus de influen­za A (H3N2) y pre­sen­ta mod­i­fi­ca­ciones genéti­cas que se aso­cian a una may­or trans­mis­i­bil­i­dad. Espe­cial­is­tas aclaran que, has­ta el momen­to, no hay evi­den­cia de que esta vari­ante genere cuadros más graves que los obser­va­dos en tem­po­radas pre­vias de gripe, aunque sí podría provo­car un aumen­to en el número de con­ta­gios y en la deman­da de aten­ción médi­ca.

Las juris­dic­ciones involu­cradas ini­cia­ron las inves­ti­ga­ciones epi­demi­ológ­i­cas cor­re­spon­di­entes y reforzaron las acciones de seguimien­to de con­tac­tos. De acuer­do con los últi­mos reportes ofi­ciales, la cir­cu­lación de influen­za y otros virus res­pi­ra­to­rios en la Argenti­na se mantiene den­tro de los parámet­ros esper­a­dos para esta época del año.

La detec­ción local se pro­duce en un con­tex­to inter­na­cional mar­ca­do por una tem­po­ra­da de gripe antic­i­pa­da y más inten­sa en Europa, Esta­dos Unidos y otros país­es del hem­is­fe­rio norte, donde el sub­cla­do K se con­solidó como la vari­ante dom­i­nante. Informes de la Orga­ni­zación Mundi­al de la Salud señalan que la activi­dad gri­pal comen­zó varias sem­anas antes de lo habit­u­al y superó los reg­istros del año pasa­do en dis­tin­tos sis­temas de vig­i­lan­cia.

A este esce­nario se suma la cir­cu­lación simultánea de otros virus res­pi­ra­to­rios, como el virus sin­ci­cial res­pi­ra­to­rio y el SARS-CoV­‑2, una com­bi­nación que suele incre­men­tar la pre­sión sobre guardias hos­pi­ta­lar­ias, ser­vi­cios pediátri­cos y la aten­ción de adul­tos may­ores durante el invier­no.

Ante este panora­ma, las autori­dades san­i­tarias remar­caron la impor­tan­cia de sosten­er la vig­i­lan­cia epi­demi­ológ­i­ca en todo el país y reforzar las medi­das de pre­ven­ción. Recomen­daron que las per­sonas con sín­tomas res­pi­ra­to­rios con­sul­ten de man­era tem­prana al sis­tema de salud, en espe­cial quienes inte­gran gru­pos de ries­go como niños pequeños, adul­tos may­ores y per­sonas con enfer­medades cróni­cas.

La vac­u­nación anti­gri­pal con­tinúa sien­do la prin­ci­pal her­ramien­ta para reducir com­pli­ca­ciones, inter­na­ciones y fal­l­ec­imien­tos, aun cuan­do la pro­tec­ción frente a una vari­ante especí­fi­ca no sea abso­lu­ta. En ese sen­ti­do, los espe­cial­is­tas coin­ci­den en que una estrate­gia de inmu­nización opor­tu­na será clave para mit­i­gar el impacto del sub­cla­do K durante la próx­i­ma tem­po­ra­da inver­nal.

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