El Juzgado de Instrucción 3 de San Vicente inició las audiencias para esclarecer el femicidio ocurrido el 4 de septiembre. Relatos confirman años de amenazas y violencia por parte del acusado.
En San Vicente, la Justicia avanza en la causa por el femicidio de Marisa Cuñha, vecina del barrio Ceferino y oriunda de El Soberbio, que fue asesinada de dos disparos por su ex pareja el pasado jueves 4 de septiembre.
Ese mediodía, la comunidad quedó conmocionada al escuchar los tiros provenientes de la vivienda que Marisa todavía compartía con Marcelo Da Rosa, pese a que la pareja se encontraba separada y en proceso de resolver cuestiones patrimoniales. Fue su hijo mayor quien halló el cuerpo de la mujer tendido en el suelo.

El sospechoso permaneció prófugo por 24 horas y fue detenido el viernes 5 en un comercio de San Vicente. Desde entonces permanece imputado por femicidio agravado por el uso de arma de fuego, mientras el Juzgado de Instrucción 3 lleva adelante la ronda de declaraciones para esclarecer el hecho.
Testimonios que revelan un historial de violencia
Este jueves por la mañana declaró Rafaela Cuñha, hermana de la víctima y actual cuidadora del hijo menor de Marisa. En su testimonio, recordó que a Da Rosa se le había impuesto una perimetral años atrás, tras una denuncia por violencia y amenazas.
En jornadas previas ya habían prestado declaración los dos hijos mayores de la víctima y familiares del imputado. Todos aportaron detalles sobre la relación, marcada por intimidaciones casi diarias y violencia psicológica, confirmaron fuentes judiciales.
“Todos los días me dice que me va a matar”
El femicidio de Marisa —el sexto registrado en Misiones en lo que va de 2025— expuso un largo historial de violencia de género que, según sus allegados, se extendía desde hace más de 15 años.
Por temor, por falta de recursos económicos y ante la ausencia de medidas de protección efectivas, Marisa había dejado de denunciar las agresiones en los últimos meses. Sin embargo, las amenazas continuaban.
En uno de los últimos mensajes de voz que envió a su hermana, Marisa expresaba: “Déjenlo que se vaya, capaz es una trampa y lo matan (…) Si igual a mí todos los días me dice que me va a matar”.
Con información de El Territorio




