El inicio del ciclo lectivo en la Universidad Nacional de Misiones llega con una señal clara: creció fuerte el pedido de albergues, incluso entre estudiantes avanzados. El dato expone el impacto directo del costo de los alquileres en la continuidad académica.
Con el arranque de clases en toda la provincia, desde la Secretaría General de Asuntos Estudiantiles advirtieron que la demanda de becas y alojamiento fue especialmente alta este año, tanto en ingresantes como en alumnos que ya cursan tramos finales de sus carreras.
Belén Olivera, referente del área, explicó que en la regional Posadas la universidad dispone de un albergue con más de 400 plazas, aunque todavía se evalúa la situación académica de quienes ya residían allí para determinar la disponibilidad real.
Actualmente, más de 350 estudiantes iniciaron el proceso de inscripción y entrevistas para acceder al beneficio, mientras el equipo de la Dirección de Albergues analiza caso por caso el cumplimiento de los requisitos económicos y académicos.
Puntos Clave
- Más de 400 plazas en el albergue de Posadas
- Más de 350 inscriptos en proceso de evaluación
- Aumento de solicitudes de estudiantes avanzados
- El costo del alquiler, principal motivo
- Capacidad provincial para albergar a cerca de 1.000 estudiantes
El alquiler, el factor que cambia el perfil de la demanda
Uno de los datos que más llamó la atención este ciclo lectivo es que la solicitud de albergues ya no proviene mayoritariamente de ingresantes, sino de estudiantes con buen rendimiento que buscan una alternativa para poder terminar la carrera ante la suba sostenida de los alquileres.
Desde Asuntos Estudiantiles señalaron que el objetivo es dar respuesta a la mayor cantidad posible de situaciones dentro de los criterios establecidos, en un contexto donde sostener un contrato de alquiler se volvió una barrera concreta para la permanencia universitaria.
A nivel provincial, la UNaM cuenta con una red de residencias con capacidad aproximada para mil estudiantes, un número significativo en comparación con otras universidades públicas del país.
Además del alojamiento, la universidad refuerza políticas clave como el funcionamiento de comedores y el acceso al Boleto Estudiantil Misionero, herramientas centrales para sostener la trayectoria académica en un escenario económico exigente.





